Solsticio de Invierno

Wifredo Lam

 

 

Nueva Logia del Tentáculo

Ya casi sentía la una voz de azogue que me evocaba el croar ronco del Amorfo Usurpador Supremo que atizaba a sus Sicarios, cuyas cabezas parecían haberse convertido en medusas preñadas de chisporroteos y cortocircuitos. Así que no me lo pensé dos veces y los escalones - blandos como los Hongos de Yuggoth - empezaron a engullir mis pies que corrían escaleras abajo. Descenso eterno que me llevó a una especie de recinto cubierto por una cúpula fosforecente y desde el que partían varios caminos abiertos, todos con opciones inquietantes; pero, un infierno baboso de cánticos me hizo reaccionar y elegir el sendero de peor aspecto ... (Henry Armitage)

Pensé en un momento volver atrás y ascender nuevamente las escaleras. Pero la materia blanda y abrasiva de sus escalones, que había practicamente transformado mi calzado en pulpa, retardaría mi ascenso y tal vez jamás alcanzaría a terminarlo. Los babosos cánticos estallaron con vigor renovado detrás de mí y supe entonces que los indecibles cantores habían formado una procesión en busca de una víctima propiciatoria para quién sabe qué ritual. Hice pues abstracción de mi claustrofobia y me lancé salvajemente por ese sendero que se abría entre apretados muros de roca (Hee Hoo)

Empecé a correr a través de unos corredores de negra y brillante roca que, de vez en cuando, producía unos destellos de azabache y plata que herían mis pupilas haciéndome avanzar durante breves segundos completamente a ciegas. Tras de mí oía los horrendos cánticos de los Seres

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