Zach Cregger, el director de Barbarian, coge la saga que la crítica lleva veinte años machacando y se saca de la manga la mejor nota que ha tenido nunca una película de videojuego. Esto es lo que hay que saber antes de entrar en la sala.
Sinopsis
Bryan, un mensajero de paquetería sin ninguna relación con la Umbrella Corporation, acepta llevar un envío urgente al Hospital General de Raccoon City. Por el camino atropella a una mujer infectada y un ayudante del sheriff lo obliga a seguirlo hacia el centro de la ciudad, justo cuando un virus escapado de los laboratorios de Umbrella empieza a convertir a sus vecinos en algo que ya no es humano. Bryan tendrá que sobrevivir a una noche entera sin entrenamiento, sin arma de fuego y sin ninguna de las ventajas de los protagonistas habituales de la saga.
Crítica
Puntuación del crítico8Que Resident Evil tenga la mejor nota de la historia del cine basado en videojuegos no es un titular de becario: son 96 puntos en el Tomatometer sobre más de 260 críticas, y un 91% de público en Rotten Tomatoes, con 79 sobre 100 en Metacritic, la escala que menos regala. Ningún Mario, ningún Sonic, ningún Mortal Kombat había llegado tan alto.
Lo primero que hace bien Zach Cregger es no intentar arreglar la saga desde dentro. En vez de mandar a otro comando de la Umbrella Corporation a disparar a zombis, coge a un repartidor sin entrenamiento, sin arma y sin idea de lo que está pasando, y lo suelta en Raccoon City el peor día posible. Bryan (Austin Abrams) solo quería llevar un paquete al hospital; en su lugar se encuentra atropellando a una infectada, siguiendo a un ayudante del sheriff hacia el centro del brote, y sobreviviendo de milagro escena tras escena.
Cregger viene de Barbarian y de Weapons, dos películas de terror que empiezan pareciendo una cosa y a mitad de metraje se revelan otra completamente distinta. Aquí no hay giro de guion equivalente, pero sí el mismo pulso: la peli sabe exactamente cuándo meter una escena de tensión pura y cuándo dejar que Zach Cherry y Paul Walter Hauser bajen el ritmo con un chiste. Ese equilibrio entre el susto y la carcajada es lo que la crítica está señalando una y otra vez como su gran acierto, y es justo lo que hacía que las seis películas de Alice, con Milla Jovovich, se tomaran demasiado en serio a sí mismas mientras el público se lo pasaba en grande de todas formas.
No todo es perfecto. El tercer acto cambia de tono más deprisa de lo que algunos espectadores están dispuestos a seguir, y el final, con la Guardia Nacional llegando sobre un Bryan ya mutado que le ruge al helicóptero después de haber cumplido su encargo, deja un regusto agridulce que a una parte de la crítica le ha chirriado. Es el único borrón en un aprobado casi unánime.
Con 60 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y más de 126 en todo el mundo sobre un presupuesto de 75, la película ya es el mejor estreno de la saga y ya es rentable con una semana en cines. Veinte años después de que Resident Evil aprendiera a ganar dinero sin gustarle a nadie con carné de crítico, por fin ha aprendido a hacer las dos cosas a la vez.
Lo primero que hace bien Zach Cregger es no intentar arreglar la saga desde dentro. En vez de mandar a otro comando de la Umbrella Corporation a disparar a zombis, coge a un repartidor sin entrenamiento, sin arma y sin idea de lo que está pasando, y lo suelta en Raccoon City el peor día posible. Bryan (Austin Abrams) solo quería llevar un paquete al hospital; en su lugar se encuentra atropellando a una infectada, siguiendo a un ayudante del sheriff hacia el centro del brote, y sobreviviendo de milagro escena tras escena.
Cregger viene de Barbarian y de Weapons, dos películas de terror que empiezan pareciendo una cosa y a mitad de metraje se revelan otra completamente distinta. Aquí no hay giro de guion equivalente, pero sí el mismo pulso: la peli sabe exactamente cuándo meter una escena de tensión pura y cuándo dejar que Zach Cherry y Paul Walter Hauser bajen el ritmo con un chiste. Ese equilibrio entre el susto y la carcajada es lo que la crítica está señalando una y otra vez como su gran acierto, y es justo lo que hacía que las seis películas de Alice, con Milla Jovovich, se tomaran demasiado en serio a sí mismas mientras el público se lo pasaba en grande de todas formas.
No todo es perfecto. El tercer acto cambia de tono más deprisa de lo que algunos espectadores están dispuestos a seguir, y el final, con la Guardia Nacional llegando sobre un Bryan ya mutado que le ruge al helicóptero después de haber cumplido su encargo, deja un regusto agridulce que a una parte de la crítica le ha chirriado. Es el único borrón en un aprobado casi unánime.
Con 60 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y más de 126 en todo el mundo sobre un presupuesto de 75, la película ya es el mejor estreno de la saga y ya es rentable con una semana en cines. Veinte años después de que Resident Evil aprendiera a ganar dinero sin gustarle a nadie con carné de crítico, por fin ha aprendido a hacer las dos cosas a la vez.
Imágenes: Sony Pictures / Columbia Pictures.