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Películas para no dormir

Klara y el sol (2026)

Una amiga artificial que adora al Sol cuida de una niña enferma en un futuro partido en clases. Jenna Ortega lo sostiene casi todo; Waititi tapa cada momento que duele con una gracia o con un golpe de violines.

Sinopsis

En un futuro en el que la ingeniería genética ha dividido a la sociedad en clases que no se mezclan, Klara es una amiga artificial, un modelo que ya empieza a estar anticuado, que espera en el escaparate de una tienda a que alguien la elija. La compra la familia de Josie, una niña enferma, y Klara se entrega a cuidarla con una fe absoluta en el Sol, del que saca su energía y al que cree capaz de curar. Mientras observa a los humanos de la casa, empieza a entender que el amor que se tienen es más complicado y más egoísta de lo que parecía desde el escaparate.

Crítica

Puntuación del crítico4
Durante el rodaje en Nueva Zelanda, Klara y el sol se llamaba en clave Tears and Rain. Lágrimas en la lluvia. Uno lee eso y piensa que Taika Waititi sabía perfectamente con qué estaba jugando: una máquina que mira el mundo con más devoción que los humanos que la rodean, como el replicante de Blade Runner en la azotea. Luego ves la película y descubres que el título en clave era lo más serio que tenía.

Es una mala adaptación de una novela muy buena, y lo es por una razón muy concreta: Waititi no se fía del silencio. Cada vez que la película se acerca a algo que duele, alguien se tropieza, alguien suelta una gracia o la música de Michael Giacchino entra a explicarte lo que tienes que sentir. Y Kazuo Ishiguro es justo el autor con el que eso no se puede hacer.

La premisa sigue siendo la del libro. En un futuro en el que la ingeniería genética ha partido a la sociedad en clases que no se mezclan, Klara es una AA, una amiga artificial, un modelo que ya se está quedando antiguo en el escaparate de la tienda. La compra la familia de Josie, una niña enferma, y Klara se dedica a ella con una fe casi religiosa. Literalmente religiosa: para Klara, que funciona con energía solar, el Sol es algo parecido a un dios que cura.

Jenna Ortega es lo mejor de la película, y con diferencia. Le da a Klara unos gestos un poco descompasados y una curiosidad que no es infantil sino de recién llegada. Tiene el mérito de que su Klara inquiete y enternezca a la vez, que es lo difícil. Lo que pasa es que el guion (de Waititi y Dahvi Waller) la usa demasiadas veces como payaso. Hay un recurso visual, la imagen pixelada y por cuadrículas de lo que ve Klara mientras se calibra, que la primera vez es una idea preciosa y a la quinta se ha convertido en la excusa para que se caiga de culo.

Lo de Amy Adams es más triste. Su Chrissie, la madre de Josie, es en el libro uno de los personajes más complicados que ha escrito Ishiguro, una mujer que quiere a su hija y a la vez está calculando cómo no perderla de una manera muy fea. Aquí se queda en madre preocupada de anuncio de seguros, y Adams, que es una actriz enorme, parece haberse dado cuenta pronto y deja de empujar. Steve Buscemi y Natasha Lyonne aportan su rareza de siempre sin caer en el número, y Mia Tharia hace lo que puede con una Josie a la que el guion trata más como síntoma que como persona.

El diseño de producción sí merece una mención: un retrofuturismo cálido, de tecnología limpia y ordenada, que le sienta bien a la historia. Pero cuando la película tiene que enseñar la desigualdad de ese mundo, la presentación de los niños "elevados" se resuelve como un sketch, con trazo grueso, y la lucha de clases se queda en chiste.

Peter Bradshaw le ha puesto una estrella en The Guardian y la llama "un desastre sentimental". Yo no soy tan cruel, porque hay ratos, casi todos con Ortega sola en un plano, en los que se intuye la película que podía haber sido. Pero el último tramo llega sin preparar, se resuelve deprisa, y el mensaje final sobre el amor y la amistad cabe en una tarjeta de felicitación. Para quien haya leído la novela, el final tiene un peso que aquí no aparece por ningún lado.

Ishiguro ha tenido suerte en el cine con Lo que queda del día, con Nunca me abandones y con Living, que adaptó él mismo. Esta es la primera vez que una película basada en un libro suyo te deja con la sensación de que alguien ha preferido no entenderlo.

El público americano tampoco ha picado: Sony la iba a estrenar en más de dos mil salas y la recortó a unas 850 después de las primeras críticas, con una previsión de unos dos millones de dólares el primer fin de semana. En España está anunciada para el 30 de octubre.

Si os gusta Jenna Ortega, id. Si os gusta Ishiguro, quedaos en casa con el libro.

Imágenes: Sony Pictures / Columbia Pictures.

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