Davis
Sábado, 7 de Agosto de 2004 a las 13:38
A primera vista, la última película de Paul Thomas Anderson puede parecer muy comercial, al tratarse de una comedia romántica y aparecer de protagonista Adam Sandler. Sin embargo, una vez comienza Punch-Drunk Love vemos que de comercial no tiene nada. El maestro del cine independiente reinventa géneros, en este caso la comedia romántica y la hace una obra inclasificable, un universo propio y poco convencional que a mi me parece maravilloso.
No creo que sea rara, en todo caso original y atípica. Con un guión excelente, el personaje de Sandler muy bien definido, metáforas visuales y auditivas impagables (como el accidente de coche inicial para comprender el miedo inocente de Sandler, el piano como símbolo de serenidad, la secuencia laberíntica del primer beso, etc).
La dirección de Thomas Anderson es perfecta: Maestría de planificación y ejecución técnica, un manejo de la cámara impecable, una fotografía excelente acentuada en el exceso de color y una dirección de actores magnífica.
Por si fuera poco, Anderson da una lección de ritmo narrativo asombrosa (como ya demostraba en Magnolia y Boogie Nights) donde la música de Jon Brion juega un papel muy importante.
En las actuaciones hay que recalcar a Adam Sandler, que es un actor que siempre me ha caido mal y aquí lo borda (el propio actor ha reconocido que hasta que no le dirigió Thomas Anderson no confiaba en sus posibilidades interpretativas), Emily Watson pletórica como siempre y Philip Seymour Hoffman soberbio, es un monstruo de la interpretación este tio.
Es sin duda una muestra de cine de autor, una película arriesgada y diferente al resto, de intachable factura técnica en manos de uno de los mejores directores norteamericanos del momento.