La película más esperada del año, el relevo épico de "El Señor de los Anillos", la gran superproducción de Hollywood en 2004... Agua de borrajas
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico5(Spoiler)
- Los personajes: sólo tres son caracterizados de manera profunda y creíble. Aquiles es una vedette resentida por su origen y con un sentido del honor muy particular, que corre a abrazar su destino pese a saber que morirá. Brad Pitt no está mal, aunque cuando se le ve junto a algún actor de más peso se nota la diferencia (la escena con Peter O´Toole sollozando y suplicando por el cadáver de Héctor es buena prueba). El propio Héctor es para mi gusto el mejor personaje: sólido, responsable y heroico, pero destinado a la desgracia, a la que también abraza sin dudar. Eric Bana está soberbio. Y por último Ulises, encarnado por un perfecto Sean Bean, muy similar en ciertas hechuras a su Boromir: un hombre recto y honorable que debe realizar actos que repudia por su nación, pero que en el fondo desprecia al rey Agamenón y su absoluta carencia de sentido táctico, valor y honor.
Pero ahí acaba la cosa. Príamo es un desperdicio de talento inimaginable, lo que se demuestra en las pocas escenas buenas que le dan a O´Toole. Agamenón y Menelao son dos personajes que de puro malo son tontos, y lo de París y Helena no tiene nombre. Pese a las dotes innegables de Bloom con el arco y a la impactante belleza clásica de la recién surgida Diane Kruger, sus personajes son asesinable de todo punto, especialmente el imbécil cobarde sin honor en que convierten a París. Mención aparte merece Andrómaca Burrows, que borda los escasos segundos de que dispone en la película. Gran actriz.
- El guión: que una historia que ha cautivado a generaciones enteras desde la época clásica se convierta en una peli para palomitas y coca-cola es culpa de un guión flojo que cojea en muchos frentes. Ya no es sólo que no sea fiel a la historia, algo que según demostró Peter Jackson no importa si la historia que cuentas está bien contada, sino que las partes que más varían son aquellas que no deberían haberse tocado. La muerte de Aquiles y la de Menelao no sólo son a destiempo, sino que marcan a los personajes que participan de ellas, especialmente a París, para el recuerdo de la película. Además, el exceso de personajes hace que ocurra el ya mencionado fenómeno de la superficialidad de los mismos, que alcanzan su máxima expresión en el papelón miserable de Ajax, gran héroe griego reconvertido en secundario semicómico.
En suma: un enorme desperdicio de talento que bien administrado podría haberse convertido en un clásico del cine, y que probablemente pasará bastante desapercibida una vez superado el boom inicial
Daperdepa












