RealWimper
Martes, 8 de Marzo de 2005 a las 01:47
Schumacher, vieja rata habituada a las escabechinas cualitativas, se plagia a sí mismo rodando una copia de "Enemigo Público", no sin contar antes con la complicidad del hijoputa más ponzoñoso de todos los tiempos, Jerry Bruckheimer, productor/director/bastardo favorito de quienes no tienen ni zorra de cine.
De esta guisa, Schumacher vuelve a emparejar a un veterano espía con un joven negro ajeno a su mundo, envolviéndolos a ambos con la guarnición tecnológica propia de estos fangizales y montando todo un fregao de cojones a golpe de espionaje. Si en la anterior la pareja corrió a cargo de Hackman/Smith ahora es el turno de Hopper y Chris Rock, dando así pie al previsible y memo choque generacional. Hopper, como ya ocurriese con Hackman, hace el ridículo a tropel, paseando sus aires fondones mientras pronuncia frases socarronas, fanfarronea de superioridad y subraya los acontecimientos con frases de videojuego. Frente a él, Chris Rock, machacón, agotador, extenuante en su papel de chistoso gilipollas, un charlatán de verborrea vacua. Ambos hacen el payaso de la mano de Joel, quien da vueltas a la cámara, enfoca helicópteros, hace mil tonterías informáticas y repite las mismas fanfarrias rimbombantes tan habituales en él. La historia, como es habitual en este realizador, no tiene lógica alguna. Bombas nucleares por aquí, paseos en Praga por allá y muchas, muchísimas, persecuciones. De hecho el metraje es una gigantesca carrera, en donde todos (se) corren de un lado para otro, se disparan, se amenazan, chillan, protestan, se matan...
Una paja a dos manos con la que Schumacher vuelve a eyacular su ambrosía en la cara de los espectadores, del cine y de las pantallas. Y encima con 125 minutos de metraje montado. El muy degenerado es tan torpe que ni siquiera sabe cagarla con rapidez, necesitando de dos horas de apretón para soltar el mojón.
En resumen: Mentecatez en todos los sentidos.