La película nos introduce a través de un falso documental a la vida de una falsa celebridad de los años 20 y 30 : Zelig, el hombre camaleón. Se trata de un misterioso tipo que puede adoptar la personalidad de quienes lo rodean. Una psiquiatra decide investigarlo e intentar curarlo y se acaba enamorando de él.
Crítica
Puntuación del crítico: 9
Hay que decir que fue un proyecto arriesgado, no es fácil hacer bien una película así... pero Woody lo consiguió. A pesar de sus delirantes premisas, la película (documental) se mueve más bien en un tono simpático. Allen aprovecha para homenajear sus queridos años 20 y la música jazz. Su principal objetivo es la crítica social (como no), esta vez de la pérdida del individuo ante la colectividad. La enfermedad de Leonard Zelig comienza cuando, tímido ante sus compañeros, no es capaz de decir que no ha leído Moby Dick, ya que todos lo han hecho, y así comienza a ser un hombre que se convierte en un ser análogo al que lo rodea. Geniales interpretaciones, muy buena construcción del documental, diálogos memorables, gran fotografía y una música sublime,(aparte de su ya mencionado argumento), hacen a Zelig una obra maestra. Imprescindible.
Waster
Ficha de Película enviada por Waster el 20 de Agosto de 2003
Woody Allen construye un falso documental a partir de un hombre que se transforma literalmente en las personas que le rodean, como un mecanismo de defensa ante su soledad e inadadaptación en la sociedad.En un principio se ve como algo pintoresco, pero como bien dice Waster, la cinta esconde una crítica social profunda, como en la mayoría de las obras de este genio neoyorquino. Está muy bien hecha, el guión es magnífico y las actuaciones de Allen y Farrow ejemplares. La fotografía buenísima.Allen emplea una técnica de manipulación de imágenes, consiguiendo aparecer en pleno discurso de Hitler o al lado del presidente de EEUU. Un recurso que también se utilizaría en Forrest Gump. Y como estamos ante un film de Allen no podían faltar pinceladas de humor magistrales como las hipnosis de su personaje, Leonard Zelig, o sus estramboticas transformaciones. Años después, Allen volvería a rodar un falso documental en la, para mi, otra obra maestra Acordes y desacuerdos.