Vaya por Dios... Parecía Imposible pero el Espantapájaros ha vuelto a acechar.
Sinopsis
Cuando Dave y Karl intentan robar el legendario espantapájaros ScareCrow del campo del granjero Caleb, Dave es tiroteado por el campesino, que lo ha confundido con el espantapájaros, creyendo que este había resucitado. Mientras Dave se muere, su alma es absorbida por el espantapájaros, volviendo a revivir a la terrorífica criatura.
Crítica
Puntuación del crítico1Pensaba que la primera parte no se podía empeorar, pero estaba equivocado, la secuela de Scarecrow cae en la más pura penosidad, y aunque sea mas divertida y sangrienta que su predecesora no significa que sea mejor (aunque las dos son una mierda, pero comparándolas entre ellas...).
Por lo menos me pude reír bien a gusto con los asesinatos del espantapájaros, el negro que empala al principio, el aplastamiento contra la puerta del chico, cuando la chica se cae del tejado, el rajamiento de tripa del marine (ese cuchillo interpuesto por ordenador), la pelea final de Kung Fu entre los dos espantapájaros... y algunos mas que ahora mismo no me acuerdo.
La estructura es similar a la primera, un chico que muere accidentalmente cerca del espantapájaros maldito y su alma es absorbido por el convirtiéndolo en una maquina de matar.
Aparece Tony Todd (el mítico Candyman) en un patético papel de los que nos tiene acostumbrados de hombre que sabe que algo anda mal pero que nadie le cree.
Una parida de película que lo único que hace es que te partas de risa y te ralles la cabeza de lo mala que es.
Por lo menos me pude reír bien a gusto con los asesinatos del espantapájaros, el negro que empala al principio, el aplastamiento contra la puerta del chico, cuando la chica se cae del tejado, el rajamiento de tripa del marine (ese cuchillo interpuesto por ordenador), la pelea final de Kung Fu entre los dos espantapájaros... y algunos mas que ahora mismo no me acuerdo.
La estructura es similar a la primera, un chico que muere accidentalmente cerca del espantapájaros maldito y su alma es absorbido por el convirtiéndolo en una maquina de matar.
Aparece Tony Todd (el mítico Candyman) en un patético papel de los que nos tiene acostumbrados de hombre que sabe que algo anda mal pero que nadie le cree.
Una parida de película que lo único que hace es que te partas de risa y te ralles la cabeza de lo mala que es.
Chema Slayer
