“La guerra está declarada, ¡abajo los maestros!¡abajo los castigos!¡Viva la revolución!”
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico10Es increible como un tipo que no ha rodado en total más de 3 horas de cine, ha sabido darnos en su obra más poesía, sinceridad, fuerza y calidad que muchos autores en toda su filmografía.
Cero en conducta es, a resumidas cuentas, el más bello canto al anarquismo que ha recibido la historia del cine.
Un canto a la rebelión contra toda autoridad, jerarquía e imposición. También es una nostálgica mirada a la niñez, a ese idealismo que surge espontáneamente de seres que no han sido aún corrompidos por las implacables cadenas de las leyes y el conformismo.
La película está teñida de principio a fin de comicidad, sencillez y tierna nostalgia, y apenas paré de reir en su corta duración. Vigo no critica con dureza, con pesimismo o con tristeza, simplemente, utiliza la burla como método de lucha, les da el poder a los niños, que cantan a la revolución y finalmente, aunque sea por poco tiempo, triunfan, sienten la libertad correr por sus venas.
El film se burla además del machismo imperante en la época, de la jerarquía burocrática (desternillante el mini-director), de la Iglesia y de cualquier tipo de moral o lucha contra los impulsos más bellos y primitivos del ser humano.
Inigualable dirección y una banda sonora memorable. No se con qué imágenes me quedaría, todas me parecen insuperablemente poéticas y hermosas.
Elegiría algunas como la de la lucha de almohadas (impagable ese desfile de los niños a cámara lenta entre las plumas), cuando atan al director a la cama y la ponen en posición vertical, el paseo del cuidador con los niños (que sería homenajeado casi tres años después por François Truffaut, al cual debemos agradecerle haber recuperado la obra de este genial director), y por supuesto, ese emocionante e inolvidable final.
Una de las más altas cumbres que el cine haya alcanzado nunca.
Curiosidades : el padre de Vigo fue un anarquista que murió en la cárcel a causa de la tuberculosis, enfermedad que se llevó a su hijo tan pronto.
En una de las escenas, el simpático cuidador hace una imitación (muy buena, por cierto) del vagabundo Charlot.
Waster





