Hilarante combinación de cine negro y comedia por uno de los más grandes genios del humor : Woody Allen.
Sinopsis
Corren los años 20. David Shayne, un autor teatral muerto de hambre, ha conseguido por fin financiación para una de sus obras. Ahora, eljoven dramaturgo tiene la oportunidad de llevar a escena su última obra con un elenco magnífico. Para ello basta con que acepte dar un papel secundario a Olive, la incompetente novia del productor, el gángster Nick Valenti. Olive acude a los ensayos acompañada de su guardaespaldas, Cheech, que, lejos de limitarse a vigilarla, se permite sugerir cambios en la obra que contribuyen a mejorarla. Además, y a fuerza de ceder, el artista, David, se consume en la duda, y el arte pasa al último plano. Pero alguien inesperado recoge la antorcha de la creación: Cheech es quien termina reescribiendo la obra.
Crítica
Puntuación del crítico8Magnífica comedia de Woody Allen, que mezcla inmejorablemente el cine negro y su inimitable estilo de hacer comedias.
Nuevamente, vuelve a tratar el tema del artista que se quiere mantener al margen de la comercialidad, con sus dudas y demonios. El enfrentamiento a la vorágina del comercio, el valor del ser humano frente al del arte, el sentido del éxito... son los temas de los que nos habla el genio judío, diseccionando cual psicoanalista a su personaje principal (muy bien interpretado por John Cusack). El humor está logradísimo, gracias a unos personajes de lo más estrambóticos y a unos diálogos que destilan inteligencia y mordacidad. La burla a los intelectualoides neoyorkinos y al snobismo son más que evidentes.
Uno de los puntos fuertes de la película es ese sorprendente matón que interpreta muy efectivamente Chazz Palmintieri.
Después, lo de siempre en el cine de Woody : una dirección sublime, muy buena fotografía y una banda sonora deliciosa.
Magistral.
(La nota sería un 8,5 , pero como aquí no hay decimales...).
Nuevamente, vuelve a tratar el tema del artista que se quiere mantener al margen de la comercialidad, con sus dudas y demonios. El enfrentamiento a la vorágina del comercio, el valor del ser humano frente al del arte, el sentido del éxito... son los temas de los que nos habla el genio judío, diseccionando cual psicoanalista a su personaje principal (muy bien interpretado por John Cusack). El humor está logradísimo, gracias a unos personajes de lo más estrambóticos y a unos diálogos que destilan inteligencia y mordacidad. La burla a los intelectualoides neoyorkinos y al snobismo son más que evidentes.
Uno de los puntos fuertes de la película es ese sorprendente matón que interpreta muy efectivamente Chazz Palmintieri.
Después, lo de siempre en el cine de Woody : una dirección sublime, muy buena fotografía y una banda sonora deliciosa.
Magistral.
(La nota sería un 8,5 , pero como aquí no hay decimales...).
Waster

