Una extraña e ilógica vuelta de tuerca sobre la historia de Drácula, nos ubica en el último combate entre Van Helsing (Cushing) y el Conde (Lee, en su sexta aparición como el vampiro Drácula), en el que mueren ambos. Cien años después un siniestro joven (Neame) resucita durante un psicodélico ritual mágico a Drácula, quien solo buscará vengarse del nieto de Van Helsing (Cushing) y de su joven nieta (Beacham). Ver para creer: al inicio de la cinta a Drácula le clavan una rueda.
Crítica
Puntuación del crítico: 6
Una de las perlas despreciadas de la Hammer. Sin duda, este film no está a la altura de las obras maestras de Fisher y Gilling, pero es digno de su minusvalorado autor, Gibson, poseedor de una puesta en escena no tan zafia como se pensó en su tiempo. Pese a su desaforada mentalidad, la película es digna dentro de su indecencia con el personaje. En el fondo, no es más que una brillante crítica contra la degradación del fantastique de entonces. Una ironía que no todos los espectadores sabrán degustar.
premutos
Ficha de Película enviada por Premutos el 23 de Marzo de 2005
Totalmente de acuerdo, sin ser una obra maestra es una pelicula injustamente, no ya minusvalorada, sino despreciada.Y, sobre todo, el inmenso Peter Cushing, vuelve al ciclo "Dracula"; destacable el prologo del film, ambientado en el siglo XIX antes de pasar al londres mas "seventis". Una pelicula a reivindicar, como otros titulos de la ultima epoca de la Hammer ("Dracula y las mellizas","Capitan Kronos"...)