Jubílate, Ridley.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico5El reino de los cielos es una superproducción épica que reune todos los tópicos que ha ido adquiriendo el género a lo largo de estos últimos años (Cámaras lentas para aumentar la emoción, repetitivos planos aéreos, música que pretende impregnar de aliento épico las escenas cuyo único logro es hastiar al espectador hasta límites insospechables, etc). Si hay algo que se salva en ella es su discurso, a ratos algo simplista y obvio, a favor de la comprensión y tolerancia entre culturas y en contra de las guerras como medio de resolver conflictos. Esto y, por supuesto, un muy notable talento visual que el director ha demostrado hasta en muchos films mediocres ( Legend, 1492). El film abunda en imágenes llenas de una fuerza descomunal, que son lo que en todo caso lo salva de un naufragio seguro. La reconstrucción de la época, el vestuario y los paisajes ayudan mucho en este sentido.
Eva Green, mención aparte. Me enamoré de ella en Los soñadores, y aquí devora literalmente la cámara con cada aparición. Sobre el diarreico Orlando Bloom : uno de los hechos más sorprendentes del film es que su actuación no es del todo mala (por primera vez en su carrera)... .
Los personajes son bastante simples y típicos en general, exceptuando el del protagonista, al cual se le da un poco más de profundidad psicológica. Aún así, intensos o no intensos, la evolución de todos ellos y de sus relaciones entre sí son muy previsibles.
La música... Hay momentos en que realmente llega a cansar.
La fotografía es hermosa, y como he comentado, las dotes de Scott para crear imágenes de una fuerza inusual es algo ya sabido por todos, pero desgraciadamente, aparte de esto y de unos sutiles y ligeros zoom-in, no encontramos ningún rasgo de personalidad en una película devorada por los cánones del cine comercial. La batalla con las bolas de fuego impresiona, pero el resto están rodadas en un estilo tan tan manido en estos últimos años que aburren. Idem con las escenas sentimentales.
En resumen : nos encontramos con una película llena de topicazos, que en muchos tramos aburre y es previsible en todo momento, salvada de un inevitable naufragio gracias a sus buenas intenciones y a un portentoso estilo visual. En todo caso, me gustó más que Troya.
Una decepción para los ingenuos que todavía esperamos algo grande de un director cuyo cine, evidentemente, no ha envejecido muy bien.
Waster









