Para que quiero negarlo, guardo un grato recuerdo de ella.
No es ninguna maravilla, aunque entretiene bastante, y por momentos se hace tan empalagosa que dan ganas de vomitar. Los niños se hacen pesadotes, y Arnold, por mucho que lo intente, no consigue entrar dentro de ese ambiente familiar que pretendió tener durante los 90.
La dirección no es gran cosa, las actuaciones tampoco, ni siquiera la historia esta lo suficientemente perfilada como para terminar de encajar…
Pero sigue teniendo un no sé que.
Quizás sea porque, de todas las comedias de Arnold (exceptuando “
Los Gemelos golpean dos veces”, sobre todo por el gran [no es irónico] Danny DeVito), esta sea la mejor…. O la menos estupida, según por donde se mire.
Aún con todo eso, el tiempo, y las continuas repeticiones en televisión, la han tratado bastante mal, y hace que uno rehuya de su visionado.
En pocas palabras, como curiosidad aceptable dentro de la carrera de Arnold, bien, como film, bastante floja… pero por su recuerdo, y por la nostalgia, la aprobare

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