Un inusual Polanski
Sinopsis
Oliver Twist, así como el resto de los chicos del orfanato, se están muriendo de hambre, y deciden jugarse quién de ellos pedirá más comida. Oliver es el elegido. En la cena de esa noche, después de su ración normal, Oliver se dirige al director del orfanato y le pide más comida. Tachado de ser problemático por el Sr. Bumble, el bedel y por el director, Oliver es ofrecido como aprendiz a cualquiera que lo quiera contratar. Tras ser condenado a limpiar chimeneas, Oliver se convierte en aprendiz del enterrador Sowerberry. Pero Oliver se pelea con uno de los chicos del enterrador, y decide escapar e irse a Londres. En las afueras de la ciudad, cansado y hambriento, Oliver conoce a Artful Dodger, quien le ofrece un lugar donde hospedarse en Londres. Lleno de inocencia, Oliver se ve inmerso en el mundo del hampa de Londres e, ignorando sus tareas reales, se encuentra en medio de una banda de chicos carteristas dirigida por el malvado Fagin.
Crítica
Puntuación del crítico7Nunca hubiera imaginado a Polanski adaptando a Dickens... Es demasiado turbio, supongo. Y no es que el escritor británico no tenga detalles suficientes como para que el director tuviera la oportunidad de indagar en esos mundos tan oscuros e inquietantes que a él tanto le gustan.
El mayor hallazgo de esta película es el experimento de mezclar los estereotipos y aire cuentístico de Dickens con un retrato realista, sórdido y oscuro del Londres victoriano. Esto queda aún más marcado cuando llega el final de la película, en el que el guionista decide finalizar el film en el que sería el penúltimo capítulo de la laureada obra.
Los "malos" no tienen escapatoria y su destino concluye en un episodio atroz. Los "buenos" (¿o debería decir los inocentes?) encuentran la calma y la tranquilidad en sus vidas.
Pero Dickens no se queda ahí, y a través del ingenuo Oliver, nos confiesa que la ejecución de los criminales no es más sana que la de cualquier hombre de la calle. Polanski establece dicha reflexión en un agridulce y hermoso final.
Es importante destacar el aspecto visual del film, pues quizás sea su atributo más sobresaliente : según el tono del momento, Polanski nos regala imágenes llenas de colorido y luminosidad, sombríos hombres escondidos en la niebla nocturna, e increibles juegos de luces y sombras (Atentos a la escena en la que el "más cabrón de todos" (no recuerdo su nombre) le apaga la vela a Nancy y.... Genial, vamos).
El mayor problema de la película es que el ritmo decae a menudo debido a cierta llaneza en el desarrollo de la trama. Otro problema es que viendo el film de Lean, adaptación perfecta, uno se pregunta si era necesario hacer otra. Supongo que no me estaría preguntando esto si se hubiera hecho alguna innovación sobre el texto de Dickens. Pero casi nada. E intentar competir con Lean... .
La película es muy bonita. Tiene varias escenas de intensa emoción (Fagin en la prisión, Oliver cayendo desfallecido, el hombre que resbala y se ahorca a sí mismo). También existe una implicación del espectador en las injusticias sociales y morales de las que es víctima el protagonista.
En otro orden de cosas, la música ayuda a la emotividad del film. La partitura de Edelwan es sobria, bella y de gran poder ambientativo. Pero para ambientación, están el vestuario, los decorados y la jerga que sabiamente resucita Polanski. Sobre las interpretaciones, la mayoría de los actores están bastante correctos. Barney Clark bien ; pero quien realmente destaca sobre todos es Beng Kingsley, con una caracterización realmente perfecta de un Fagin marcadamente histriónico, como el que uno imagina al leer la novela. Uno se olvida de Alec Guinness (que también estuvo genial) viendo la película. Kingsley hace ese complejo personaje verdaderamente suyo y nos confirma que es uno de los mejores actores vivos.
En resumen : Una adaptación llana, respetuosa, pero emotiva de la preciosa novela de Dickens. Visualmente deslumbrante, soberbiamente dirigida y planificada y con un Kingsley en estado de gracia, factores que redimen en parte la arritmia y convencionalidad en las que cae la película en ciertos tramos. Buena.
El mayor hallazgo de esta película es el experimento de mezclar los estereotipos y aire cuentístico de Dickens con un retrato realista, sórdido y oscuro del Londres victoriano. Esto queda aún más marcado cuando llega el final de la película, en el que el guionista decide finalizar el film en el que sería el penúltimo capítulo de la laureada obra.
Los "malos" no tienen escapatoria y su destino concluye en un episodio atroz. Los "buenos" (¿o debería decir los inocentes?) encuentran la calma y la tranquilidad en sus vidas.
Pero Dickens no se queda ahí, y a través del ingenuo Oliver, nos confiesa que la ejecución de los criminales no es más sana que la de cualquier hombre de la calle. Polanski establece dicha reflexión en un agridulce y hermoso final.
Es importante destacar el aspecto visual del film, pues quizás sea su atributo más sobresaliente : según el tono del momento, Polanski nos regala imágenes llenas de colorido y luminosidad, sombríos hombres escondidos en la niebla nocturna, e increibles juegos de luces y sombras (Atentos a la escena en la que el "más cabrón de todos" (no recuerdo su nombre) le apaga la vela a Nancy y.... Genial, vamos).
El mayor problema de la película es que el ritmo decae a menudo debido a cierta llaneza en el desarrollo de la trama. Otro problema es que viendo el film de Lean, adaptación perfecta, uno se pregunta si era necesario hacer otra. Supongo que no me estaría preguntando esto si se hubiera hecho alguna innovación sobre el texto de Dickens. Pero casi nada. E intentar competir con Lean... .
La película es muy bonita. Tiene varias escenas de intensa emoción (Fagin en la prisión, Oliver cayendo desfallecido, el hombre que resbala y se ahorca a sí mismo). También existe una implicación del espectador en las injusticias sociales y morales de las que es víctima el protagonista.
En otro orden de cosas, la música ayuda a la emotividad del film. La partitura de Edelwan es sobria, bella y de gran poder ambientativo. Pero para ambientación, están el vestuario, los decorados y la jerga que sabiamente resucita Polanski. Sobre las interpretaciones, la mayoría de los actores están bastante correctos. Barney Clark bien ; pero quien realmente destaca sobre todos es Beng Kingsley, con una caracterización realmente perfecta de un Fagin marcadamente histriónico, como el que uno imagina al leer la novela. Uno se olvida de Alec Guinness (que también estuvo genial) viendo la película. Kingsley hace ese complejo personaje verdaderamente suyo y nos confirma que es uno de los mejores actores vivos.
En resumen : Una adaptación llana, respetuosa, pero emotiva de la preciosa novela de Dickens. Visualmente deslumbrante, soberbiamente dirigida y planificada y con un Kingsley en estado de gracia, factores que redimen en parte la arritmia y convencionalidad en las que cae la película en ciertos tramos. Buena.
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