Tercer knockout del dúo Iñárritu-Arriaga
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico9Babel está narrada vibrantemente con el habitual pulso de Iñárritu, con una potencia visual y emocional única.
El disparo de un inconsciente niño marroquí será el detonante que unirá cinco historias y tres continentes separados por barreras sociales, políticas y psicológicas. Pero el discurso no se limita en hablar sobre aquello que nos separa, sino que el centro del relato es, más bien, todo lo que nos une: la incomunicación, la soledad, la marginación, la incomprensión, la represión, en fin, el dolor y el sufrimiento, demuestran la plena igualdad que, en el fondo, todos los seres humanos compartimos.
Babel es una película estremecedora como pocas. Director y guionista saben muy bien de qué hablan y cómo hacerlo: de civilizaciones en las que un muro separa a los que más tienen de los que no tienen nada, pero más allá de cualquier muro físico, sólido y real, es un muro psicológico, son el miedo y los prejuicios lo que nos distancia a los unos de los otros.
Como Amores perros y 21 gramos, Babel es una película, también, sobre la redención. Eso sí: no todos los personajes consiguen su anhelada catarsis, a algunos les esperará la desolación o la oscura incertidumbre y, además, el final en general de la película es muy abierto.
En general, me ha costado escribir todo esto, como me pasa casi siempre que una película deja de serlo para convertirse en un puñetazo en la mandíbula, en el estómago o en los cojones. Babel me ha conmovido profundamente, porque Iñárritu y Arriaga son dos poetas como pocos. Poetas ásperos, sórdidos y violentos, pero poetas, sin duda alguna.
Por otro lado, los actores, todos, están sencillamente perfectos: desde los pletóricos y emotivos Brad Pitt y Cate Blanchett hasta la casi desconocida Adriana Barraza (que ya hizo un corto pero muy creible papel en Amores perros) o la novel Koji Yakusho.
Elogiar también la impresionante labor de fotografía del gran Rodrigo Prieto y la banda sonora del siempre ejemplar Gustavo Santaolalla, que al final de la película, repite los mismos hermosos acordes que cierran Amores perros y 21 gramos.
En resumen, si quereis sufrir un rato durante estas fiestas o después, id a ver Babel. Lo pasareis mal, pero probablemente al terminar la película muchos coincidais conmigo en que lo que acabais de ver es cine de primerísima clase, personal, inimitable, de ese que tiene muchas cosas que contar y que acaba contándolas con una expresividad visual y un dominio de la narración extraordinarios. Muchísimas gracias, señores Arriaga e Iñárritu, por este viaje sin billete de vuelta al mismo corazón del infierno, que es este mundo que hemos construido a base de fuego y sangre.
Por cierto, el título no podía ser más apropiado.
Waster











