dreamers

Películas para no dormir

Un condenado a muerte se ha escapado

5 gritos

No nos engañemos, Bresson es la realidad.

Sinopsis

Lyon, 1943. En la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, el teniente Fontaine (François Leterrier) es detenido por el ejército alemán. Tras un intento frustrado de fuga del convoy que le conduce a prisión es encarcelado y, muy pronto, condenado a muerte. Sin desfallecer, Fontaine dedicará su tiempo de reclusión a preparar minuciosamente su fuga. Para ello contará con sus manos y las herramientas que su exigua celda y el azar le proporcionen.Añadir Anotación

Crítica

Puntuación del crítico10
Maravillosa película de Bresson, un artísta sin igual; En esta película destaca el enfoque, siempre desde el punto de vista del protagonista. Lo que escapa a su campo de visión nos es sugerido en fuera de campo y mediante sonidos.Incluso se elude otorgar importancia a los carceleros, que son mostrados de manera fragmentada, sin que veamos con claridad sus rostros.Bresson hace brotar la sensación de claustrofobia filmando a este hombre atrapado cuya única finalidad es fugarse: su huida hacia la libertad es un acto de fe, de firme determinación. Conforme avanza en su plan, la tensión aumenta, pues un desliz, por pequeño que sea, puede suponer su fin. Impresionante, vaya manera de hacer cine.Añadir Anotación
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Gritos 5

Valoración de los ciudadanos: 8.00 puntos

Escribe un grito

"Y si hablamos de la cria de boniatos en siberia?"

Le dio 10 puntos

Cinéfilo Miércoles, 4 de Julio de 2007 a las 13:27

La puesta a punto del Sistema Bressoniano, y una de las películas más importantes del cine europeo. Con Al azar de Baltazar, Mouchette y Lancelot du Lac, lo mejor de Robert Bresson.

"El que lo traduce es un buen poeta" Nostalgia

Le dio 10 puntos

Ciudadano dreamers 6412 Waster desde Getafe , España Lunes, 2 de Julio de 2007 a las 04:16

Es de esas películas por las que uno ama y sabe que amará siempre el cine. No me importaría verla diez o veinte veces seguidas.
Bresson compone pequeñas escenas, a su vez conformadas por planos que representan un mínimo espacio visual (el rostro de un personaje, la labor de sus manos), y crea un rico universo de sugerencias, de incertidumbres, y demuestra ser el mayor maestro en el fuera de plano.
No se puede hablar de experimentalismo: Bresson hace las películas a su manera, según una percepción del cine muy propia. No experimenta, sencillamente realiza. La economía de recursos cinematográficos lleva a la película a una desnudez, a una simpleza apabullantes. La utilización del sonido (inolvidable la parte final, con el soldado que, fuera de plano, va y vuelve), los escenarios naturales, el evitar crear un espacio total y real, construyendo planos centrados en detalles que forman el pequeño mundo que él cree necesario para lo que tiene que contar...todo rezuma genialidad, pero también honestidad de intenciones. No hay un ápice de pedantería.
Me conmueve mucho el humanismo de este director, su creencia en lo mejor del ser humano, la perseverancia del protagonista y la solidaridad entre los presos.
Verdaderamente, una película emocionante e inolvidable. El cine en su máxima expresión.

Gritar