"Una Extraordinaria e Inquietante Obra Maestra"
Sinopsis
Nina (Natalie Portman), una brillante bailarina, que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La rivalidad que la enfrenta con su compañera Lily (Mila Kunis) se agudiza a medida que se acerca el gran día del estreno. El problema es que la mente de Nina comienza a sufrir de agotamiento, y en su cerebro la joven empiezan a resultarle confusas cosas que no sabe si son realidad o ficción. (FILMAFFINITY)
Crítica
Puntuación del crítico10Después de tanta sequía y tando bodrio 3-D, pocas pelis este año me han reconciliado con el cine. Se cuentan con los dedos de una mano aquellas que me han dejado fascinado y satisfecho (("Origen", "La red social", "Toy Story 3"...). Ahora Darren Aronofsky me alegra el día con su nuevo trabajo, un film en el que pese a no figurar en los créditos como guionista se siente en todo momento suyo.
Inolvidable descenso a los infiernos de una bailarina obsesionada con bordar su actuación protagonista en el lago de los cisnes. A Nina se le da muy bien hacer de cisne blanco, sin embargo le cuesta hacer de gemela malvada. Se esfuerza duro para convertirse en cisne negro, lo que busca desesperadamente Nina es la perfección. Y dicha perfección es la que consigue Natalie Portman con su portentoso trabajo. Un tour de force en toda regla, un papel difícil (logra dar el pego como bailarina a la vez que expresa sin aspavientos la fragilidad y el tormento del personaje) que sufre una metamorfosis a lo largo de la obra.
Una atmósfera de mal rollo y oscuridad envuelven la película, por momentos sobrecogedora, fantasía y realidad se funden en un angustioso drama del que poco se puede comentar sin hacer spoilers.
De la fotografía de Libatique y la banda sonora de Mansell sólo se pueden decir cosas buenas y el reparto al completo está estupendo, detacando las muy buenas aportaciones de Mila Kunis y Barbara Hershey.
Brillante puesta en escena de Darren, segura de sí misma y con reminiscencias a otros films suyos (la agonía in crescendo de "Requiem por un sueño", la crudeza del mundillo de los luchadores en "The wrestler" ahora convertida en escenarios de ballet, etc), pero Aronofsky va más allá, desafiando las expectativas, tomando decisiones visuales arriesgadísimas de las que sale vencedor. Hay que aplaudir su atrevimiento, sobretodo con un tramo final tan impactánte, intenso e inolvidable.
Este tío sigue siendo junto a Paul Thomas Anderson (otro genio que hace lo que le da la gana) uno de los directores más interesantes de la actualidad.
Pues lo ha vuelto a hacer, un paso adelante, otra obra maestra. Puede que no sea 100% original (tampoco lo era "The wrestler"), que nos evoque a pelis como "Perfect Blue", "Eva al desnudo" u otras. Pero algo tiene que la hace única. Y maravillosa.
Inolvidable descenso a los infiernos de una bailarina obsesionada con bordar su actuación protagonista en el lago de los cisnes. A Nina se le da muy bien hacer de cisne blanco, sin embargo le cuesta hacer de gemela malvada. Se esfuerza duro para convertirse en cisne negro, lo que busca desesperadamente Nina es la perfección. Y dicha perfección es la que consigue Natalie Portman con su portentoso trabajo. Un tour de force en toda regla, un papel difícil (logra dar el pego como bailarina a la vez que expresa sin aspavientos la fragilidad y el tormento del personaje) que sufre una metamorfosis a lo largo de la obra.
Una atmósfera de mal rollo y oscuridad envuelven la película, por momentos sobrecogedora, fantasía y realidad se funden en un angustioso drama del que poco se puede comentar sin hacer spoilers.
De la fotografía de Libatique y la banda sonora de Mansell sólo se pueden decir cosas buenas y el reparto al completo está estupendo, detacando las muy buenas aportaciones de Mila Kunis y Barbara Hershey.
Brillante puesta en escena de Darren, segura de sí misma y con reminiscencias a otros films suyos (la agonía in crescendo de "Requiem por un sueño", la crudeza del mundillo de los luchadores en "The wrestler" ahora convertida en escenarios de ballet, etc), pero Aronofsky va más allá, desafiando las expectativas, tomando decisiones visuales arriesgadísimas de las que sale vencedor. Hay que aplaudir su atrevimiento, sobretodo con un tramo final tan impactánte, intenso e inolvidable.
Este tío sigue siendo junto a Paul Thomas Anderson (otro genio que hace lo que le da la gana) uno de los directores más interesantes de la actualidad.
Pues lo ha vuelto a hacer, un paso adelante, otra obra maestra. Puede que no sea 100% original (tampoco lo era "The wrestler"), que nos evoque a pelis como "Perfect Blue", "Eva al desnudo" u otras. Pero algo tiene que la hace única. Y maravillosa.
Davis







