Sinopsis
Julio César está escribiendo sus Comentarios a la Guerra de las Galias. Su consejero principal, Bonus Promoplús, le aconseja eliminar el capítulo titulado "Reveses sufridos frente a los irreductibles galos de Armórica". César acepta el consejo, pero lo que Promoplús no espera es que una copia del capítulo censurado sea robada y llevada ante los mismísimos galos...
Crítica
Puntuación del crítico7Aparecida en octubre de 2015, la más reciente de las aventuras de Astérix fue recibida con gran expectación. Segunda de las aventuras del pequeño galo realizadas por el tándem Ferri-Conrad, esta vez el público quería ver si los autores podían mejorar la correcta introducción que supuso "Astérix y los pictos".
La valoración del álbum debe ser buena, pero no sobresaliente. Tras una aventura de viajes, los autores nos ofrecen una historia ambientada en la aldea irreductible. El álbum va de más a menos. La idea de partida es realmente buena y digna totalmente del mejor Goscinny, pues combina hechos de la Antigüedad y contemporáneos. Todos los ingredientes (peleas, personajes conocidos, desesperación de los romanos, magia druídica, bardos que cantan mal) están aquí, pero sigue faltando el insustituible genio de Goscinny que convertía cada álbum en algo único. Los gags son buenos (ese Doblepolémix trasunto de Julian Assange, esos galos poco interesados en la escritura, ese Obélix obsesionado con la salud), pero la repetición acaba cansando. La trama es excesivamente lineal, y Astérix es, en realidad, un invitado en su propia aventura. El dibujo de Conrad es magnífico y hay viñetas realmente buenas (el último combate, el bosque de los Carnutes), pero la abundancia de viñetas quita espacio al guión.
En resumen, un buen álbum que no desmerece la producción de Goscinny, pero que se aleja mucho de los mejores momentos de la serie. Claro que esta comparación es altamente injusta, pues estamos hablando de, posiblemente, la mejor serie de humor de la historieta europea. Los autores consiguen arrancarnos varias sonrisas y alguna carcajada a lo largo de la historia, y eso ya es infinitamente mejor que los gritos de horror que nos arrancaba Uderzo en solitario.
La valoración del álbum debe ser buena, pero no sobresaliente. Tras una aventura de viajes, los autores nos ofrecen una historia ambientada en la aldea irreductible. El álbum va de más a menos. La idea de partida es realmente buena y digna totalmente del mejor Goscinny, pues combina hechos de la Antigüedad y contemporáneos. Todos los ingredientes (peleas, personajes conocidos, desesperación de los romanos, magia druídica, bardos que cantan mal) están aquí, pero sigue faltando el insustituible genio de Goscinny que convertía cada álbum en algo único. Los gags son buenos (ese Doblepolémix trasunto de Julian Assange, esos galos poco interesados en la escritura, ese Obélix obsesionado con la salud), pero la repetición acaba cansando. La trama es excesivamente lineal, y Astérix es, en realidad, un invitado en su propia aventura. El dibujo de Conrad es magnífico y hay viñetas realmente buenas (el último combate, el bosque de los Carnutes), pero la abundancia de viñetas quita espacio al guión.
En resumen, un buen álbum que no desmerece la producción de Goscinny, pero que se aleja mucho de los mejores momentos de la serie. Claro que esta comparación es altamente injusta, pues estamos hablando de, posiblemente, la mejor serie de humor de la historieta europea. Los autores consiguen arrancarnos varias sonrisas y alguna carcajada a lo largo de la historia, y eso ya es infinitamente mejor que los gritos de horror que nos arrancaba Uderzo en solitario.
Francisco (Er-Murazor).
