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| Dominik
-- Lunes, 22 de Septiembre de 2008 a las 22:42.
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La he visto hoy, y me ha parecido ni más ni menos que otro (quizás el primer) documental antiyanki para ver dejando que el director te sumerga en su cosmos particular durante los 115 minutos de proyección. Es después del visionado cuando comienzas a pensar en lo que has visto, y que las cosas no son tan "así" como las presenta Michael Moore, que en la sala de montaje, desde luego, hace maravillas.
Los detalles que menos me gustaron, por falsos, fueron:
1- La comparación de la "Historia Violenta" Americana con la Alemana o Francesa. Vamos, como si tuvieran algo que ver. Como si conflictos ocasionales y fascismos surgidos a mitad de siglo por una serie de circunstancias pudieran compararse con un fenomeno colonizador y avasallador como fue la fundacion de America del Norte (también del sur, pero menos) Si señor Moore, American ES un país violento, y su historia tiene buena responsabilidad en ello
2- Después están los toques sentimentales para dar pena. En un pais con miles de kilometros, Moore coge una serie de casos salidos de no se sabe donde, va allí con su cámara, y trata de venderlos cómo pruebas de un hecho general, engatusando al espectador con planos de gente llorando y declaraciones trágicas. Sabe Dios cuantas tijeras, cuanto estudio hay detrás de esa aparente espontaneidad del cineasta gordinflón
3- Tampoco me gustó ese mensaje -imprescindible, parece, en cualquier documental protesta- de que "El pueblo puede hacer algo, podemos contestar" Representado en el episodio con los chicos víctimas del Columbine
Por lo demás, un documental, eso, entretenido. Pero que solo parece dirigirse al público americano, y al que tampoco hay que hacer mucho caso (la erratica y polémica trayectoria posterior de Moore así lo demuestra)
Saludos
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