La locura de la música
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico8Notable film australiano que fue nominado en 1996 a 7 oscars, de los cuales Geoffrey Rush, que siempre suele brillar cuando interpreta a personajes raritos como en Quills, se llevó el suyo.
La película es un biopic del pianista autraliano David Helfgott, niño prodigio conducido a la locura por las presiones de la vida. Cumple por lo tanto el clásico esquema de genialidad-enfermedad-recuperación. Pero lo que la diferencia de ser Una mente maravillosa cualquiera es que aquí las relaciones interpersonales van más lejos del ser querido que sufre por lo mal que lo pasa el muchacho y le ayuda en su recuperación. El tema principal son las relaciones padre-hijo y como uno puede traspasar sus propios demonios y frustraciones al otro.
Claramente es una peli de actuaciones. Dejando a un lado a Rush y lo fácil que es ser reconocido por hacer de deficiente/loco/enfermo, quien se sale es Armin Mueller-Stahl en el papel de su vida. También lo borda Noah Taylor como el joven David, especialmente en esa poderosa escena en la que tras interpretar el dificilísimo concierto para piano Nº3 de Rachmaninov se derrumba (literalmente). Esta escena ciertamente no ocurrió en realidad, pero el cine se toma algunas libertades, como en toda biografía, para dar mayor impacto a la historia.
La película es un biopic del pianista autraliano David Helfgott, niño prodigio conducido a la locura por las presiones de la vida. Cumple por lo tanto el clásico esquema de genialidad-enfermedad-recuperación. Pero lo que la diferencia de ser Una mente maravillosa cualquiera es que aquí las relaciones interpersonales van más lejos del ser querido que sufre por lo mal que lo pasa el muchacho y le ayuda en su recuperación. El tema principal son las relaciones padre-hijo y como uno puede traspasar sus propios demonios y frustraciones al otro.
Claramente es una peli de actuaciones. Dejando a un lado a Rush y lo fácil que es ser reconocido por hacer de deficiente/loco/enfermo, quien se sale es Armin Mueller-Stahl en el papel de su vida. También lo borda Noah Taylor como el joven David, especialmente en esa poderosa escena en la que tras interpretar el dificilísimo concierto para piano Nº3 de Rachmaninov se derrumba (literalmente). Esta escena ciertamente no ocurrió en realidad, pero el cine se toma algunas libertades, como en toda biografía, para dar mayor impacto a la historia.
Aguirregaray
