Me parece una película insufrible. Tiene aciertos, como que consigue retratar algunas sensaciones: la calma antes de la tempestad, el ataque al instituto de un modo más brusco (y real). O incluso contar cosas sin hablar, como hace a veces la camara de un modo ciertamente sutil. Pero el tono general es pedante, vacío y aburrido.
Probablemente, más que la película (a la que le reconozco cierta vanguardia de vete a saber que valor) lo me ha cabreado han sido algunas de las forzadísimas y (emmo) ridículas críticas favorables que he leído.
Por resumir un poco diré que en el típico sitio cultureta de cine se defendía a la película con dos argumentos fundamentales:
1. Los adolescentes son reales como la vida misma. Nada de tópicos.
(Que conste que a mí no me parecen tan tópicos como a Judías con tomate, pero de cualquier modo es un comentario bastante gilipollesco)
2. Los planos de los adolescentes caminando sirven para recuperar la noción del tiempo y el espacio en el cine, hacernos conscientes de su entorno, etc, etc (es decir, palabrería). No solo eso, si no que el hecho de no cortar un paseo de dos minutos nos hace recuperar la realidad perdida del cine. Recrea la realidad porque en la vida real no suceden cosas interesantes a cada momento, si no que la mayoría es intrascendente. Tócate los cojones. O sea que la genialidad estriba en no utilizar algo totalmente lógico (el montaje) que se diseñó para mejorar el lenguaje fílmico. Mira, si aun tuviese un motivo o un objetivo lo respetaría (parcialmente, porque un cuadro se mira, pero una película hay que soportarla), pero que no me digan que hay que meter una hora de "nada" porque de otro modo no se puede relatar la realidad. Hala, hagamos una película de 2 horas en la que solo salga un tío durmiendo. Habremos hecho una creación magistral sobre la realidad. Para qué seleccionar lo más importante si seleccionándolo todo estamos siendo más veraces. Nada de montaje, ni de progresión dramática, ni de personajes, ni de diálogos. Realidad, señores.
Pues no. La suspendo rotundamente. La volveré a ver con más atención, a ver si cambio de opinión, pero lo que desde luego no me cuentan es ese cuento absurdo pseudo-intelectual de la realidad en el cine. Y es que, si yo me quiero hacer el guay, también puedo ver una película cualquiera y encontrar diez mil genialidades, referencias religiosas, culturales e históricas, metáforas sobre por qué una meada alude a la angustia cristiana por el diluvio universal o por qué unos tíos caminando todo el rato significan que el mundo es "como un gran tablero en el que los seres humanos somos piezas que circulamos por líneas predeterminadas". (Eso lo dijo un crítico. Verídico).
Hala, aquí abajo tenéis una magistral composición literaria sobre la vida. Descifradla e interpretad lo que he querido decir con ella:
--eej f ,mf r r