Un docu-drama sobre un ficticio guitarrista de la norteamérica de los años 30. Detrás de ello solo puede andar Woody Allen.
Sinopsis
Nueva York, años 30. Emmet Ray (Sean Penn) es un canalla, cleptómano, proxeneta con tarjetas de visita, aficionado al alcohol y a perder su dinero jugando al billar. Y también es un extraordinario guitarrista de jazz, acomplejado porque hay un gitano en Francia, un tal Django Reinhardt, mejor músico que él. Sus inseguridades le conveirten en un ser despreciable y casi patético, sobre todo en el trato que le da a su compañera Hattie (Samantha Morton), una chica muda que, aunque él no lo sepa reconocer, es la que equilibra su vida.
Crítica
Puntuación del crítico10Qué puedo decir de esta maravilla, es mi película favorita de Woody Allen.
Un film donde homenajea una de sus mayores pasiones, la música (el jazz), creando la inolvidable historia de un falso personaje supuestamente real.
Allen dirige de una manera soberbia, con un ritmo narrativo impecable y un guión excelente, más alla de cualquier elogio.
La banda sonora, como no podía ser de otra manera, es magnífica y la fotografía se sale. Pero el plato fuerte de la película se encuentra en las actuaciones.
Sean Penn ofrece una lección magistral de cómo crear un personaje complejo: un guitarrista brillante pero también mezquino, arrogante, de difícil personalidad, egoísta y excéntrico como él solo.
Él es Emmet Ray, un personaje típicamente alleniano que gracias a la labor interpretativa de Penn (increíble) y la fantástica dirección de Allen, consiguen un tipo al que uno se rinde sin condiciones, tan patético y odioso como fascinante y cautivador... Sean Penn es grande.
Por otro lado tenemos a una deliciosa y adorable Samantha Morton en otro papel digno de Oscar (también estuvo nominada). No dice ni una palabra en la película pero tampoco es necesario. Lo expresa todo con su cara y sus gestos. Maravillosa.
También hay secundarios de lujo como Uma Thurman y Anthony LaPlaglia.
Lo único malo de la cinta es que se acabe tan pronto. Uno se queda con ganas de saber más sobre ese entrañable personaje, aficionado a ver pasar trenes y disparar ratas en los vertederos.
Película que se mueve en el punto exacto entre la comedia más divertida e inteligente y el drama más humano (soberbio final).
Una joya del séptimo arte. Otra joya del gran Woody Allen.
Imprescindible.
Un film donde homenajea una de sus mayores pasiones, la música (el jazz), creando la inolvidable historia de un falso personaje supuestamente real.
Allen dirige de una manera soberbia, con un ritmo narrativo impecable y un guión excelente, más alla de cualquier elogio.
La banda sonora, como no podía ser de otra manera, es magnífica y la fotografía se sale. Pero el plato fuerte de la película se encuentra en las actuaciones.
Sean Penn ofrece una lección magistral de cómo crear un personaje complejo: un guitarrista brillante pero también mezquino, arrogante, de difícil personalidad, egoísta y excéntrico como él solo.
Él es Emmet Ray, un personaje típicamente alleniano que gracias a la labor interpretativa de Penn (increíble) y la fantástica dirección de Allen, consiguen un tipo al que uno se rinde sin condiciones, tan patético y odioso como fascinante y cautivador... Sean Penn es grande.
Por otro lado tenemos a una deliciosa y adorable Samantha Morton en otro papel digno de Oscar (también estuvo nominada). No dice ni una palabra en la película pero tampoco es necesario. Lo expresa todo con su cara y sus gestos. Maravillosa.
También hay secundarios de lujo como Uma Thurman y Anthony LaPlaglia.
Lo único malo de la cinta es que se acabe tan pronto. Uno se queda con ganas de saber más sobre ese entrañable personaje, aficionado a ver pasar trenes y disparar ratas en los vertederos.
Película que se mueve en el punto exacto entre la comedia más divertida e inteligente y el drama más humano (soberbio final).
Una joya del séptimo arte. Otra joya del gran Woody Allen.
Imprescindible.
Davis



