Hitchcock llevado al extremo. Una verdadera obra de arte. Una pasada la dirección artistica, la fotografía -sobre todo por la utilización del color- y la realización cuasi-hitchcockiana que nos regala aquí Argento, con esos sutiles movimientos de cámara, en los que en ocasiones parece que lo que se mueve es el fondo, y las sucesiones de planos precrimen, que van formando un crescendo casí imposible de soportar, así distintas perspectivas de una fachada intercaladas con los planos de la victima y su perro -por ejemplo- van creando el suspense y la tensión, también la música de Goblin, aunque acaba siendo algo repetitiva. Me encanta el arranque hasta la llegada de Harper a la casa, a la que no le dejan entrar, es de una calidad abrumadora, con esa combinación de ambiente, tempo, montaje, realización e interpetación digna del señor Hitch, aunque después el primer asesinato, aunque bien planificado, resullte de lo mas efectista y previsible, rozando incluso lo grotesco en los planos de la cara contra el cristal y el corazón; casi te da por reirte, vamos. Impagables todos los planos de pasillos, corredores, habitaciones, y en general casi toda la ambientación. Aparte de las escenas explicitas, están las que no se ve nada,, por ejemplo es meritoria la tensíon que crea con la vieja el perro y el niño , no se ve nada y nos acabamos enterando por Alida Valli de lo ocurrido al final. Y la escena de la vieja y el niño, reflejando un objeto extraño sobre Susy es alucinante, rozando como en muchos otros momentos a lo largo del film, lo onírico. Genial, en definitiva, película de Argento, que en ocasiones llega casi a parecer una visión personal de la semilla del diablo.
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