dreamers

Películas para no dormir

En construcción

2 gritos

"Una de las más interesantes, arriesgadas y personales películas españolas de los últimos años. Lo mejor de uno de los más raros y necesarios directores españoles" (Javier Rioyo: Cinemanía).

Sinopsis



En un emblemático barrio popular de Barcelona, amenazado por un plan de reforma, se emprende la construcción de un bloque de viviendas. Queríamos conocer la intimidad de una construcción, así que nos metimos ahí, cuando ese espacio era todavía un solar donde los chavales jugaban a fútbol. Sobre este terreno buscamos la forma de convivir, conocer y rodar -así, por este orden- que nos permitiera abordar tanto el anecdotario de la propia obra como el que ésta generaba a su alrededor; en esa cotidianidad quebrada por el estruendo de los derribos, entre sus vecinos, en el barrio (de hecho la imagen del barrio se concretó en la del puñado de rostros que a nuestros ojos lo representaban). En este proceso, pronto advertimos que la mutación del paisaje urbano implicaba también una mutación en el paisaje humano, y que en este movimiento se podrían reconocer ciertos ecos del mundo. Sobre estos cimientos construimos una película (José Luis Guerín).

Crítica

Puntuación del crítico10
Infravalorada y olvidada por la mayor parte del público. A mi me parece sin embargo una obra maestra, un film diferente a todo lo que se ha hecho. Es poesía de lo cotidiano, es arriesgado filmar durante más de dos horas el avance en la reforma de un edificio y los cambios que esto produce en quienes allí viven. Guerín hace un retrato tierno de gente ignorante, pobre y de obreros que trabajan construyendo un edificio que ellos jamás podrían permitirse. Sentimos pena de esas personas que se ven apegadas a la vida en ese viejo edificio, que es renovado ahora para que vivan familias burguesas. Todos los personajes son memorables : el obrero marxista con delirios poéticos, el trabajador alcohólico y ateo (no por decisión propia sino por circunstancias), la pareja joven.
Todo rezuma poesía, maestría, originalidad y sabiduría en una película que denuncia ese mal tan duro para muchos llamado especulación, nos hace un retrato de uno de los barrios más pobres de España, a la vez que nos narra la evolución del paisaje urbano, que implica la del paisaje humano. El film sabe denunciar una situación social sin maniqueísmo, verborrea artificial, y sí con la fuerza de la poesía y la sinceridad. Inolvidable obra de arte, necesaria en un mundo en que el cine social tiene como patrón el maniqueísmo artificial que sirve para llenarle los bolsillos a despreciables mangant...magnates.
Valiente y arriesgada. De lo mejor que nos ha dado el cine español jamás. Y muy bonito el cierre del film. No hay una imágen, un solo plano, que no nos sugiera al menos diez ideas.

Waster

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Gritos 2

Valoración de los ciudadanos: 9.00 puntos

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También hay buen cine español del que no habla ni el Tato

Le dio 9 puntos

Ciudadano dreamers 17953 Roerich Viernes, 26 de Mayo de 2006 a las 20:48

Si hay algo por lo que destaca esta maravillosa película documental, como bien indica El Trobador, es por su honestidad, cosa que se echa bastante en falta actualmente en este tipo de cine.
Es un film que consigue emocionarte con historias sencillas pero bien contadas, sin artificios, pura vida real, el día a día, y especialmente porque retrata, por encima de todo, personas.

"El tamaño de los genitales es como el de los diamantes: nunca son demasiado grandes"

Le dio 9 puntos

El Trobador Domingo, 24 de Julio de 2005 a las 13:48

Uno de los pocos documentales de "vida cotidiana" que merece la pena ver. Frente a la asepsia fría y aburrida de tantos supuestos "cronistas" sociales, que se limitan a mostrar cualquier gilipollez que ocurra a su alrededor como si sólo eso ya la hiciera digna de aparecer en una película, o peor aún, el dramatismo militante y sensacionalista de otros, José Luís Guerín simplemente se mete en la existencia diaria de un barrio y, en un verdadero ejemplo de poesía urbana, se toma el trabajo (indudablemente, con amor y respeto por el material, tanto humano como cinematográfico) de seleccionar y desgranar las mejores estampas visuales y los diálogos más representativos de entre todo lo que filma. Guerín saca una hermosa escultura de la materia aparentemente más vulgar, algo que no todos (ni muchísimo menos) saben hacer. Realmente es toda una proeza hacer una película partiendo de semejante base y que no sólo no aburra, sino que nos acerque realmente a las gentes que la protagonizan y que capte nuestra atención durante todo el metraje.

Una obra maestra de un cine que suelo despreciar... quizá porque muy pocos lo hacen con la humildad, la honestidad y la dignidad que merece, y que sí tiene esta película.

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