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| Jorge Romero
desde Buenos Aires
-- Viernes, 11 de Noviembre de 2005 a las 22:31.
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Tengo que admitir que, allá por 1997 cuando ví este super-archi-sobrevaloradísimo film, era un simple e inocente adolescente que gustó mucho del mismo por el simple hecho de dejarse atrapar en sus viles y engañosas artimañas. Pero el tiempo pasa, uno crece, madura, su cerebro despierta y se empieza a dar cuenta de las estupideces cometidas y de los tantos engaños sufridos en esos tiempos de hormonas y algarabías. Titanic fue simplemente uno de esos engaños. Película pomposa y milimétricamente calculada para la lluvia de premios y elogios. Si bien concuerdo con los elogios técnicos, que los tiene bien fundados (se nota los 200.000.000 de dólares de presupuesto), el resto no es mas que pura y llana artificialidad made in hollywood. Parece que James Cameron (a años luz de su obra maestra Aliens) ha estudiado religiosamente los tratados de Tópicos y Trivialidades del Cine Contemporáneo y ha seguido al pie de la letra todos y cada uno de sus putos pasos. A sumar: ridícula historia de amor entre artista pobre y ricachona incomprendida + situaciones harto-tópicas y banales + personajes ultra-estereotipados + espectacular secuencia de cine catástrofe + tratamiento rídículo y superficial de la lucha de clases + trágica muerte de uno de los prota + músiquilla pastiche y melosa + trivialidades varias por donde se mire, = fórmula mágica para todos los públicos. ¿ es esto lo mejor que puede dar el séptimo arte (como tristemente he escuchado por ahí) ? Lo dudo de sobremanera. Lo único a favor que tiene es que, hoy por hoy, este film no me genera nada más que una absoluta e inofensiva indiferencia, cosa que no puedo decir de asquerosidades despreciables como Pearl Harbor, Armagedon, Dia de Independencia, Patch Adams, etc, etc, etc. En pocas palabras, Titanic es la estafa más exitosa de la historia del cine.
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