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| Jorge Romero
-- Lunes, 27 de Marzo de 2006 a las 16:30.
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Eli Roth ya había demostrado en Cabin Fever que era un entusiasta y un acérrimo fanático del género. En este caso logra pulir, en parte, su torpeza narrativa y se toma su tiempo en contarnos una historia construida a partir de una noticia de un periódico. Sí, la campañia publicitaria es algo engañosa, ya que vende a Hostel como si fuera una muestra del ultra-gore alemán. Mucho tiene que ver esa campañia con el entusiasmo (y el dinero invertido en la distribución) de Quentin Tarantino (otro fanático terminal del género, sino cómo entender las 30 veces que ha visto El descuartizador de New York). La primera hora del film transcurre sin mayores sobresaltos y pareciera que Roth se hubiera inspirado en las comedias picarezcas de los 80 estilo Porky´s y sucedáneas. Recién en la última media hora vemos a Roth en su salsa, con mutilaciones varias, suicidios, ajusticiamientos, fluidos corporales, torturas varias (aunque no tan fuertes como decían) y algún que otro momento "Hooper" (SPOILER). En esos momentos la tensión se apodera del relato y la película se hace fluida y sumamente entretenida. Lástima que se termine pronto. En fin, un producto estimable y artesanal (se agradece la ausencia de CGI), hecho con nervio y entusiasmo por un director que está totalmente desquiciado. Muy bien por Eli Roth.
Enlace: Entrevista a Eli Roth
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