Son vagabundos, pero piensan diferente. Y el sueño americano... viaja en otra dirección.
Sinopsis
Max, un presidiario recién salido de la cárcel, maduro, camorrista y pendenciero, encuentra en la carretera, mientras hace autostop, a Lionel, un vagabundo sin destino, mucho más joven que él y de una gran ingenuidad y candidez, al que ofrece la posibilidad de unirse a él como socio en el negocio de lavado de automóviles que pretende montar en Pittsburgh, y con el que aspira a poner fin a su carrera de habitante perpetuo de todo tipo de prisiones. Lionel acepta y, a partir de ese momento, ambos inician un particular periplo viajando como autostopistas o colándose en los furgones de carga de los trenes. El dinero escasea y Max decide visitar a su hermana Coley. En su casa conocerá a una fresca y atractiva amiga de ésta, Frenchy, con la que compartirá una noche de amor. Tras una pelea que origina Max en un bar de carretera, ambos pasan una noche entre rejas. A la salida y previamente a su llegada al destino final, Lionel intenta contactar con su antigua novia, Annie, que vive en Detroit, y de la que huyó tras dejarla embarazada y abrumado por la responsabilidad, con la ilusión de conocer a un hijo del que no conoce nombre ni sexo.
Crítica
Puntuación del crítico9Me compré esta peli sin saber casi nada de ella, sólo que la protagonizaban dos maestros de la interpretación, y la verdad es que es excelente, me ha encantado.
Es una historia de dos personajes peculiares, de una relación que comienza en compañerismo, sigue en amistad y termina en dependencia (en ese aspecto me recuerda mucho a "Cowboy de medianoche").
Bien dirigida por Schatzberg y con una fotografía impresionante, resulta una road-movie inolvidable, con un sentido del humor del que se te queda congelada la sonrisa en los labios. Ganó la Palma de Oro en Cannes en su año, pero en mi opinión se la debería haber llevado Gene Hackman por su prodigiosa actuación.
Al Pacino también está magnífico pero no tanto como Hackman gritándole a ese cuerpo inerte que se despierte, que le necesita y que él sólo no lo conseguirá en la conmovedora escena del hospital.
Muy buena.
Es una historia de dos personajes peculiares, de una relación que comienza en compañerismo, sigue en amistad y termina en dependencia (en ese aspecto me recuerda mucho a "Cowboy de medianoche").
Bien dirigida por Schatzberg y con una fotografía impresionante, resulta una road-movie inolvidable, con un sentido del humor del que se te queda congelada la sonrisa en los labios. Ganó la Palma de Oro en Cannes en su año, pero en mi opinión se la debería haber llevado Gene Hackman por su prodigiosa actuación.
Al Pacino también está magnífico pero no tanto como Hackman gritándole a ese cuerpo inerte que se despierte, que le necesita y que él sólo no lo conseguirá en la conmovedora escena del hospital.
Muy buena.
Davis
