Sinopsis
Varios años lleva Rambo recluido en una prisión federal por el fregao que se marcó en el pueblecito de "Esperanza". Y otros muchos le quedan aún por delante salvo que esté dispuesto a viajar a Vietnam para tomar fotos; fotos de supuestos campos de concentración que todavía albergan prisioneros estadounidenses. Johnny accede. Sin embargo, la situación no tardará en torcerse y, lo que empezó siendo una exótica visita fotográfica, se acabará convirtiendo en un infierno de plomo, sangre y fuego.
Crítica
Puntuación del crítico3Tras el éxito comercial y personal de "Rambo: Acorralado" (1982), era fácil preveer que se rodaría una segunda parte. Y así fue. En esta ocasión Rambo deja de lado las luchas intestinas contra sus compatriotas para sumergirse de lleno allí donde sus traumas se originaron: Vietnam. El resultado es un Rambo visceral, cabrón como él solo, y dispuesto a cepillarse "charlies" a tiro limpio. Una cinta en donde el propio Mr. Stallone se marca los diálogos, si bien bajo el paraguas consejero de un James Cameron reluctante tras su triunfante "Terminator". Si en la primera película John Rambo era un ser atormentado dispuesto a acribillar al primer sheriff que se le pusiera a tiro, aquí Johnny es totalmente distinto. Aprovechando el tirón taquillero y amparándose en las leyendas sobre campamentos vietnamitas con rehenes, esta producción nos ofrece a un Stallone carente de remordimientos, traumas ni leches en vinagreta. A Rambo se le han cruzado los cables y viene dispuesto a repartir jarabe de palo. Acción pura y dura brevemente interrumpida por una leve dosis de efímero romanticismo bobalicón.
Y, lógicamente, como en toda buena película patriótica estadounidense de acción, en "Rambo II" se dan cita todos los convencionalismos del género: disparos por doquier, explosiones, "charlies" hasta debajo de las piedras, munición ilimitada, superiores anormales y las bravuconadas propias.
En resumen: Una comercial y previsible secuela que da al público lo que éste venía pidiendo tras el visionado de la primera parte: patriotismo, disparos y un Rambo dispuesto a llevar a los vietnamitas a la lista de especies en vías de extinción.
Y, lógicamente, como en toda buena película patriótica estadounidense de acción, en "Rambo II" se dan cita todos los convencionalismos del género: disparos por doquier, explosiones, "charlies" hasta debajo de las piedras, munición ilimitada, superiores anormales y las bravuconadas propias.
En resumen: Una comercial y previsible secuela que da al público lo que éste venía pidiendo tras el visionado de la primera parte: patriotismo, disparos y un Rambo dispuesto a llevar a los vietnamitas a la lista de especies en vías de extinción.




