Las Caras de Belmez
 
 
© 2004 Iranon de Aira
 
 

 


Collage Paco Cárdenas

I

Corrían finales de los años sesenta y principio de los setenta, cuando irrumpió en los hogares españoles, a través del periódico "Pueblo", la noticia de que en un pequeño pueblo en la sierra de Cazorla, Bélmez de la Moraleda (Jaén), aparecían unas imágenes de caras en el suelo de la cocina de uno de sus vecinos.
La noticia atrajo el interés de la prensa debido a que un prestigioso científico alemán, el físico Hans Bender, llamado por otro importante investigador español, Germán de Argumosa, estaban estudiando un fenómeno que no tenia parangón en el mundo actual.

La familia de María, propietaria de la casa se disponía a cenar como todos los días después de una jornada de labores de campo. La cena la realizaban alrededor de la lumbre de la cocina, ya que por aquellas fechas no se usaba el butano, cuando observaron que en el suelo aparecía un rostro, que en principio creían que era una curiosidad formada por el hollín de la lumbre.
Al apagarse el fuego, al día siguiente, la imagen no había desaparecido y eso que María, había insistido con la escoba y la bayeta con agua y jabón para limpiar tan desagradable imagen. Como curiosidad, al principio cayó en gracia, pero al ver que se habían corrido las voces por todo el pueblo, y lugares de alrededor, la gente acudía en tropel para ver la novedad.
Quiero aclarar que todo el suelo de la casa es de cemento pulido gris, no existen losetas de terrazo o plaqueta como conocemos en las casas actuales, el pueblo es un pueblo agrícola como muchos de Andalucía, con poco dinero y mucho trabajo, no están para los lujos de la ciudad.

Ante las molestias que les ocasionan las inesperadas y tumultuosas visitas, la familia decide arrancar el suelo, picándolo y volviéndolo a echar para hacer así desaparecer todo el embrollo.
La tranquilidad dura poco, la imagen, en esta ocasión más nítida, aparece de nuevo junto al hogar de la casa y ante la imposibilidad de hacerla desaparecer y por comodidad, ya que al estar en el suelo las visitas les obligaba a mover los pocos muebles que poseían en la cocina, deciden arrancar, nuevamente, la imagen del suelo y colocarla como un cuadro en la pared junto a la chimenea con un cristal por delante, cosa que causaría suspicacias para unos cuantos profanos en el tema.

La imagen mencionada es la de una mujer con cara ancha, lo que la da una apariencia de mujer obesa, ojos saltones y una medio sonrisa, a lo Gioconda, que ha ido variando con el paso de los años hacia un rictus serio y de enfado,

con la cabeza aparentemente cubierta con una especie de velo, como hacían las mujeres de antaño o actualmente las mujeres musulmanas.

II

El periódico "Pueblo" organizó un circo con todo este tema, ya que había que dar carnaza al pueblo de lo que sea, ya que como de política no se podía hablar, había que dar una alternativa novedosa, y cambiar el tema de fútbol y toros.
Se armó lo indecible, ahora las quejas eran de los vecinos, el alcalde, el cura del pueblo, el Obispo, y llegó hasta los oídos del ministro de Gobernación (Interior) que ante el alboroto que se estaba organizando, obligó de un plumazo a que el tema se terminara.
¿Cómo?... había que crear un fraude.
Se buscó un señor, que decía ser pintor, emparentado con la familia (Falso), que vivía en Jaén capital, y que al parecer se entretenía los fines de semana en ir al pueblo a pintar el suelo de su querida tía cual "Capilla Sixtina" boca abajo.
Se dijo que este pintor empleaba unas pinturas especiales que reaccionaban con la composición del cemento, para que las imágenes no se borraran, desde luego, mucho esfuerzo, para la poca calidad de los dibujos... y si realmente este señor se dedicaba a la pintura, no ha pasado a los anales de la Academia de Bellas Artes. Hasta incluso tuvo la osadía de querer reproducir el fenómeno en su estudio, con las cámaras de TVE y el NODO incluidas y fue un rotundo fracaso. Como siempre en estos casos, se corrió un tupido velo y a dejar pasar la cosa, "Muerto el perro se acabó la rabia", se dio la callada por sentada... pero el fenómeno continuó.
Por otro lado, los investigadores cualificados, con permiso de la familia, completaban en la sombra sus estudios. Se hizo una pequeña cala en el hueco que dejó la imagen de "La señora" donde se encontraron huesos humanos, que según se dijo, provenían de un antiguo cementerio musulmán sobre el cual se levantó el pueblo.

Las caras aumentaban en cantidad y calidad, aparecían rostros de hombres y mujeres, niños y viejos y sobre todo una que se repetía hasta la saciedad, el llamado "Pelao". Las imágenes no son estáticas, se mueven lentamente y envejecen. Si uno está un buen rato observándolas y pone una marca como testigo, puede ver cómo se realiza el movimiento. Está considerada como la "teleplastia" más importante, y la única de todos los tiempos tanto por su cantidad como por su dilación en el tiempo, 35 años.

III

En mi época de universitario, corría el año 1973, el Seminario de Humanidades de la Universidad Autónoma de Madrid, dirigido por el profesor José Solá, organizó unas conferencias del Profesor Germán de Argumosa sobre parapsicología y fenómenos paranormales, siendo la figura estelar las famosas "Caras".
A petición de los alumnos, se hizo una investigación de campo del fenómeno, lo que ocasionó que la prensa del movimiento nos dedicara, a los universitarios y profesores que nos secundaban, artículos difamatorios en los que se nos decía de todo, menos bonitos.
En dos autocares, viajamos los alegres estudiantes, con guitarras, canciones, mochilas, etc. como si nos fuésemos a un campamento de verano, y eso que el viaje duraba solamente 2 días, 1 noche, pero puedo aseguraros que fueron unas horas muy intensas.
Llegamos al pueblo, y nos enseñaron las imágenes en grupos de 10 aproximadamente, hubo quien descargó un carrete entero de 24 fotos, sobre "La Señora", y al revelarlo descubrió que todas las fotos eran distintas, todas tenían matices diferentes que demostraban que las imágenes se mueven y nos miran.


Ante los estudios que se estaban realizando en la zona de las apariciones, como regalo por las molestias ocasionadas, el grupo de investigadores subvencionados por sus correspondientes Universidades, habían facilitado la construcción de una nueva cocina para María, ya que la suya estaba literalmente tomada por gentes de todas las ramas, estudiando e investigando todo el fenómeno.

IV

En las fechas que acudimos los universitarios al pueblo se estaban concluyendo las obras de la nueva cocina, la cual habían montado en un patio cercano a la antigua, se había echado, la tarde anterior a nuestra llegada, el cemento del suelo y estaba fraguando durante las 24 horas correspondientes para poder pisarlo y realizar los trabajos propios del recinto.

Con la curiosidad de jóvenes investigadores, asomamos la cabeza a la nueva cocina, y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos, ante nuestras propias narices, cómo se estaban formando las caras del famoso "Pelao" y una chica joven, tocada con un sombrero al estilo de las representaciones que se hacen de La República en los cuadros franceses, me imagino que este tipo de sombrero tendrá un nombre, pero yo lo desconozco, es como una caracola colocada sobre la cabeza con la parte puntiaguda hacia arriba. Saltamos corriendo a avisar a nuestros mentores y al oir la buena nueva la propietaria de la casa, María, se puso histérica, gritando, llorando y diciendo que todo esto iba a acabar con su vida, que estaban invadiendo toda su casa. La tuvieron que retirar a sus habitaciones y darle un calmante natural, tila.
El nerviosismo de ver el fenómeno de teleplastia en todo su auge hizo que dedicáramos toda la tarde y la mañana del día siguiente, antes de nuestro regreso, a la observación ininterrumpida, haciendo guardias para ver las variaciones continuas que realizaban las imágenes. Pudimos observar cómo el llamado "Pelao" parecía que perseguía a la joven muchacha.

Es curioso que en todos los casos de teleplastia las imágenes se aprovechan unas de otras para formar sus contornos economizando energía, así que, cuando vemos a todas ellas en su conjunto se observa un amontonamiento de imágenes imposibles en todas direcciones; por ejemplo, el ojo de una de ellas puede servir también como ojo o boca de otra imagen invertida o en otra posición.

V

Se ha dicho que la responsable de todo este fenómeno es María y se dice así ya que, tras el fallecimiento de su marido y la marcha de sus hijos de la casa, las imágenes continuaban apareciendo y hasta incluso en mayor cantidad y más variadas (ya tenía televisión) y en una ocasión en que se puso enferma y fue trasladada al hospital de Jaén, las imágenes comenzaron a difuminarse. ¿Ocurrirá ahora lo mismo, tras su muerte? Esto es lo que nos preguntamos todos los interesados en el tema.

En el año 1991, casi veinte años después, volví con mi familia, a visitar el lugar. Acudimos a la casa de María, quien nos recibió con amabilidad y cariño, abierta a cualquier tipo de pregunta que le hiciésemos. Me presenté como uno de los universitarios que la visitamos acompañados por el profesor Argumosa y ella aún se acordaba de nuestra visita y de la "faena" que le ocasionamos en la nueva cocina. Mi mujer se sorprendió cuando después de ver solamente la imagen de la pared, preguntó si no había más figuras pensando que la mayoría se habrían borrado o no existían, y cual fue su sorpresa cuando María le dijo que se mirase los zapatos y de un brinco vio que estaba pisando multitud de figuras de hombres, mujeres y niños, que estaban esparcidos por toda la cocina, pasillo, puerta de entrada y el resto de las habitaciones, hasta incluso, ante el gran número de ellas, comenzaban a subir por las paredes del pasillo de entrada.
En imágenes aparecidas últimamente en la revista "Enigmas" puede observarse cómo las caras comienzan a salir de la casa, pìsando incluso la calle.
Para las personas suspicaces comentaré que esta señora no cobraba absolutamente nada por las molestias ocasionadas por las visitas, y su generosidad llegaba a tal punto que incluso ofrecía lo poco que pudiese tener en su casa (galletas, café, agua, pan) a los curiosos que allí se acercaban y que la trataban con educación y respeto. Estas visitas a ella la servían de compañía, ya que vivía sola.
El único beneficio económico que le reportó este fenómeno fue el arreglo de su cocina, además del dinero que cobraba por las molestias ocasionadas, a revistas gráficas y emisoras de televisión de todo el mundo que solicitaban sus servicios para reportajes y documentales.

Como homenaje del pueblo la calle donde está situada la casa de María la han denominado "Cuesta de Las Caras"

 

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