
Collage
Paco Cárdenas
I
Corrían
finales de los años sesenta y principio de los setenta, cuando irrumpió
en los hogares españoles, a través del periódico "Pueblo",
la noticia de que en un pequeño pueblo en la sierra de Cazorla, Bélmez
de la Moraleda (Jaén), aparecían unas imágenes de caras
en el suelo de la cocina de uno de sus vecinos.
La noticia atrajo el interés
de la prensa debido a que un prestigioso científico alemán, el físico
Hans Bender, llamado por otro importante investigador español, Germán
de Argumosa, estaban estudiando un fenómeno que no tenia parangón
en el mundo actual.

La
familia de María, propietaria de la casa se disponía a cenar como
todos los días después de una jornada de labores de campo. La cena
la realizaban alrededor de la lumbre de la cocina, ya que por aquellas fechas
no se usaba el butano, cuando observaron que en el suelo aparecía
un rostro, que en principio creían que era una curiosidad formada por el
hollín de la lumbre.
Al apagarse el fuego, al día siguiente,
la imagen no había desaparecido y eso que María, había insistido
con la escoba y la bayeta con agua y jabón para limpiar tan desagradable
imagen. Como curiosidad, al principio cayó en gracia, pero al ver
que se habían corrido las voces por todo el pueblo, y lugares de alrededor,
la gente acudía en tropel para ver la novedad.
Quiero aclarar que todo
el suelo de la casa es de cemento pulido gris, no existen losetas de terrazo o
plaqueta como conocemos en las casas actuales, el pueblo es un pueblo agrícola
como muchos de Andalucía, con poco dinero y mucho trabajo, no están
para los lujos de la ciudad.

Ante
las molestias que les ocasionan las inesperadas y tumultuosas visitas, la familia
decide arrancar el suelo, picándolo y volviéndolo a echar para hacer
así desaparecer todo el embrollo.
La tranquilidad dura poco, la imagen,
en esta ocasión más nítida, aparece de nuevo junto al hogar
de la casa y ante la imposibilidad de hacerla desaparecer y por comodidad, ya
que al estar en el suelo las visitas les obligaba a mover los pocos muebles
que poseían en la cocina, deciden arrancar, nuevamente, la imagen del suelo
y colocarla como un cuadro en la pared junto a la chimenea con un cristal por
delante, cosa que causaría suspicacias para unos cuantos profanos en el
tema.
 | La
imagen mencionada es la de una mujer con cara ancha, lo que la da una apariencia
de mujer obesa, ojos saltones y una medio sonrisa, a lo Gioconda, que ha ido variando
con el paso de los años hacia un rictus serio y de enfado, |
con la cabeza aparentemente cubierta con una especie de velo, como hacían
las mujeres de antaño o actualmente las mujeres musulmanas.
II
El
periódico "Pueblo" organizó un circo con todo este tema,
ya que había que dar carnaza al pueblo de lo que sea, ya que como de política
no se podía hablar, había que dar una alternativa novedosa, y cambiar
el tema de fútbol y toros.
Se armó lo indecible, ahora las quejas
eran de los vecinos, el alcalde, el cura del pueblo, el Obispo, y llegó
hasta los oídos del ministro de Gobernación (Interior) que ante
el alboroto que se estaba organizando, obligó de un plumazo a que el tema
se terminara.
¿Cómo?... había que crear un fraude.
Se
buscó un señor, que decía ser pintor, emparentado
con la familia (Falso), que vivía en Jaén capital, y que al parecer
se entretenía los fines de semana en ir al pueblo a pintar el suelo de
su querida tía cual "Capilla Sixtina" boca abajo.
Se
dijo que este pintor empleaba unas pinturas especiales que reaccionaban
con la composición del cemento, para que las imágenes no se borraran,
desde luego, mucho esfuerzo, para la poca calidad de los dibujos... y si
realmente este señor se dedicaba a la pintura, no ha pasado a los anales
de la Academia de Bellas Artes. Hasta incluso tuvo la osadía de querer
reproducir el fenómeno en su estudio, con las cámaras de TVE y el
NODO incluidas y fue un rotundo fracaso. Como siempre en estos casos, se corrió
un tupido velo y a dejar pasar la cosa, "Muerto el perro se acabó
la rabia", se dio la callada por sentada... pero el fenómeno continuó.
Por
otro lado, los investigadores cualificados, con permiso de la familia, completaban
en la sombra sus estudios. Se hizo una pequeña cala en el hueco que dejó
la imagen de "La señora" donde se encontraron huesos humanos,
que según se dijo, provenían de un antiguo cementerio musulmán
sobre el cual se levantó el pueblo.

Las
caras aumentaban en cantidad y calidad, aparecían rostros de hombres y
mujeres, niños y viejos y sobre todo una que se repetía hasta la
saciedad, el llamado "Pelao". Las imágenes no son estáticas,
se mueven lentamente y envejecen. Si uno está un buen rato observándolas
y pone una marca como testigo, puede ver cómo se realiza el movimiento.
Está considerada como la "teleplastia" más importante,
y la única de todos los tiempos tanto por su cantidad como por su dilación
en el tiempo, 35 años.
III
En
mi época de universitario, corría el año 1973, el Seminario
de Humanidades de la Universidad Autónoma de Madrid, dirigido por
el profesor José Solá, organizó unas conferencias del Profesor
Germán de Argumosa sobre parapsicología y fenómenos paranormales,
siendo la figura estelar las famosas "Caras".
A petición de
los alumnos, se hizo una investigación de campo del fenómeno, lo
que ocasionó que la prensa del movimiento nos dedicara, a los universitarios
y profesores que nos secundaban, artículos difamatorios en los que se nos
decía de todo, menos bonitos.
En dos autocares, viajamos los alegres
estudiantes, con guitarras, canciones, mochilas, etc. como si nos fuésemos
a un campamento de verano, y eso que el viaje duraba solamente 2 días,
1 noche, pero puedo aseguraros que fueron unas horas muy intensas.
Llegamos
al pueblo, y nos enseñaron las imágenes en grupos de 10 aproximadamente,
hubo quien descargó un carrete entero de 24 fotos, sobre "La Señora",
y al revelarlo descubrió que todas las fotos eran distintas, todas tenían
matices diferentes que demostraban que las imágenes se mueven y nos miran.

Ante
los estudios que se estaban realizando en la zona de las apariciones, como regalo
por las molestias ocasionadas, el grupo de investigadores subvencionados por sus
correspondientes Universidades, habían facilitado la construcción
de una nueva cocina para María, ya que la suya estaba literalmente tomada
por gentes de todas las ramas, estudiando e investigando todo el fenómeno.
IV
En
las fechas que acudimos los universitarios al pueblo se estaban concluyendo las
obras de la nueva cocina, la cual habían montado en un patio cercano a
la antigua, se había echado, la tarde anterior a nuestra llegada, el cemento
del suelo y estaba fraguando durante las 24 horas correspondientes para poder
pisarlo y realizar los trabajos propios del recinto.


Con
la curiosidad de jóvenes investigadores, asomamos la cabeza a la nueva
cocina, y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos, ante nuestras propias narices,
cómo se estaban formando las caras del famoso "Pelao"
y una chica joven, tocada con un sombrero al estilo de las representaciones que
se hacen de La República en los cuadros franceses, me imagino que este
tipo de sombrero tendrá un nombre, pero yo lo desconozco, es como una caracola
colocada sobre la cabeza con la parte puntiaguda hacia arriba. Saltamos corriendo
a avisar a nuestros mentores y al oir la buena nueva la propietaria de la casa,
María, se puso histérica, gritando, llorando y diciendo que todo
esto iba a acabar con su vida, que estaban invadiendo toda su casa. La tuvieron
que retirar a sus habitaciones y darle un calmante natural, tila.
El nerviosismo
de ver el fenómeno de teleplastia en todo su auge hizo que dedicáramos
toda la tarde y la mañana del día siguiente, antes de nuestro regreso,
a la observación ininterrumpida, haciendo guardias para ver las variaciones
continuas que realizaban las imágenes. Pudimos observar cómo el
llamado "Pelao" parecía que perseguía a la joven
muchacha.

Es
curioso que en todos los casos de teleplastia las imágenes se aprovechan
unas de otras para formar sus contornos economizando energía, así
que, cuando vemos a todas ellas en su conjunto se observa un amontonamiento de
imágenes imposibles en todas direcciones; por ejemplo, el ojo de una de
ellas puede servir también como ojo o boca de otra imagen invertida o en
otra posición.
V
Se
ha dicho que la responsable de todo este fenómeno es María y se
dice así ya que, tras el fallecimiento de su marido y la marcha de sus
hijos de la casa, las imágenes continuaban apareciendo y hasta incluso
en mayor cantidad y más variadas (ya tenía televisión) y
en una ocasión en que se puso enferma y fue trasladada al hospital de Jaén,
las imágenes comenzaron a difuminarse. ¿Ocurrirá ahora lo
mismo, tras su muerte? Esto es lo que nos preguntamos todos los interesados en
el tema.

En
el año 1991, casi veinte años después, volví con mi
familia, a visitar el lugar. Acudimos a la casa de María, quien nos recibió
con amabilidad y cariño, abierta a cualquier tipo de pregunta que le hiciésemos.
Me presenté como uno de los universitarios que la visitamos acompañados
por el profesor Argumosa y ella aún se acordaba de nuestra visita y de
la "faena" que le ocasionamos en la nueva cocina. Mi mujer se
sorprendió cuando después de ver solamente la imagen de la pared,
preguntó si no había más figuras pensando que la mayoría
se habrían borrado o no existían, y cual fue su sorpresa cuando
María le dijo que se mirase los zapatos y de un brinco vio que estaba pisando
multitud de figuras de hombres, mujeres y niños, que estaban esparcidos
por toda la cocina, pasillo, puerta de entrada y el resto de las habitaciones,
hasta incluso, ante el gran número de ellas, comenzaban a subir por las
paredes del pasillo de entrada.
En imágenes aparecidas últimamente
en la revista "Enigmas" puede observarse cómo las caras comienzan
a salir de la casa, pìsando incluso la calle.
Para las personas suspicaces
comentaré que esta señora no cobraba absolutamente nada por las
molestias ocasionadas por las visitas, y su generosidad llegaba a tal punto que
incluso ofrecía lo poco que pudiese tener en su casa (galletas, café,
agua, pan) a los curiosos que allí se acercaban y que la trataban con educación
y respeto. Estas visitas a ella la servían de compañía, ya
que vivía sola.
El único beneficio económico que le reportó
este fenómeno fue el arreglo de su cocina, además del dinero que
cobraba por las molestias ocasionadas, a revistas gráficas y emisoras de
televisión de todo el mundo que solicitaban sus servicios para reportajes
y documentales.
 | Como
homenaje del pueblo la calle donde está situada la casa de María
la han denominado "Cuesta de Las Caras" |
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