De donde vengo, nadie lo sabe.
A donde voy, todas las cosas van.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico10 Fascinante historia de amor atemporal que supone una de las cumbres del subgenero romantico-fantasmal, junto con "El fantasma y la señora Muir", "Laura" o "Vértigo".
Se trata de un cuento trágico en el que un hombre sólo es capaz de hacer su trabajo (la pintura), inspirandose en una imagen de la muerte (Jennie).
El espacio y el tiempo se confunden cada vez que Eben se encuentra con Jennie, en un espectral Central Park maravillosamente fotográfiado por August (quien sería sustituido al final debido a que murió). Cada uno de estos encuentros son lo mejor de la película. Jennie surge de la niebla y se va desarrollando poco a poco la historia de amor y del retrato de Jennie, mientras esta va creciendo. Todo magnificamente acompañado con la música de Tiomkin, y Herrmann que compone el tema central, que es cantado de una manera sobrecogedora por Jennifer Jones. Los momentos que preceden a la aparición de Jennie se encuentran plasmados en pantalla como si esta fuera un lienzo, las imagenes cobran textura de cuadro, para introducirnos en el mundo mental de Eben Adams, quien es posible que invente a Jennie para poder subsistir.
Es de destacar la escena final en el faro, que es la escena de mayor carga emocional y visual, en la que la fotografía se torna sepia, supongo que debido al cambio de operador.
Grandes interpretaciones de Cotten y Jones, con la que hicieron un gran trabajo de vestuario y maquillaje para que pareciese cada vez mayor, y el magnifico reparto de secundarios Ethel Barrymore, Lillian Gish, Cecil Kellaway.
Una frase mágica que resume toda la película:
«Nada muere, todo cambia -dirá Jennie-. Hoy es el pasado de otro tiempo».
Se trata de un cuento trágico en el que un hombre sólo es capaz de hacer su trabajo (la pintura), inspirandose en una imagen de la muerte (Jennie).
El espacio y el tiempo se confunden cada vez que Eben se encuentra con Jennie, en un espectral Central Park maravillosamente fotográfiado por August (quien sería sustituido al final debido a que murió). Cada uno de estos encuentros son lo mejor de la película. Jennie surge de la niebla y se va desarrollando poco a poco la historia de amor y del retrato de Jennie, mientras esta va creciendo. Todo magnificamente acompañado con la música de Tiomkin, y Herrmann que compone el tema central, que es cantado de una manera sobrecogedora por Jennifer Jones. Los momentos que preceden a la aparición de Jennie se encuentran plasmados en pantalla como si esta fuera un lienzo, las imagenes cobran textura de cuadro, para introducirnos en el mundo mental de Eben Adams, quien es posible que invente a Jennie para poder subsistir.
Es de destacar la escena final en el faro, que es la escena de mayor carga emocional y visual, en la que la fotografía se torna sepia, supongo que debido al cambio de operador.
Grandes interpretaciones de Cotten y Jones, con la que hicieron un gran trabajo de vestuario y maquillaje para que pareciese cada vez mayor, y el magnifico reparto de secundarios Ethel Barrymore, Lillian Gish, Cecil Kellaway.
Una frase mágica que resume toda la película:
«Nada muere, todo cambia -dirá Jennie-. Hoy es el pasado de otro tiempo».
Al Sampietro


