Una chica alcohólica deberá estar internada en una casa de rehabilitación durante 28 días, en los que puede pasar de todo.
Sinopsis
Un día, Gwen se hunde definitivamente en el fango tras acudir completamente ébria a la boda de su hermana Lily,(Elizabeth Perkins) robarle su limusina y ser condenada a pagar una multa y a seguir un programa de rehabilitación para adictos a la bebida que durará los 28 días que reza el título. En un primer momento Gwen se niega pero la ayuda del consejero Cornell (Steve Buscemi) será decisiva para que esta asuma su propia condición de enferma y acepte ayuda por su propio bien. Una vez en el sanatorio, la muchacha recibirá ánimos y apoyo de varios de los internos y en especial de Eddie (un nuevamente fantástico Viggo Mortensen) en cuyos brazos caerá enamorada. Con este nuevo aliciente en su depauperada existencia, Gwen será capaz de enfrentarse a su terrible mal con renovadas fuerzas.

Crítica
Puntuación del crítico71.- Que Sandra Bullock es capaz de dar mucho más de si como actriz de lo que se podría creer hasta ahora (encasillada en registros amables y prodigando su famosa sonrisa a diestro y siniestro).
2.- Que los productores de sus filmes no acaban de creérselo.
Por estas dos razones, precisamente, el filme tras un prometedor arranque acaba deviniendo en un titubeante producto indefinido, navegando entre el tono cómico y el dramático sin ningún tipo de fluidez y/o lógica argumental. Por un lado, hay que explotar la recien estrenada vena dramática de la Bullock (que, para mi sorpresa, está esplendida) pero, por otra parte, hay que complacer a sus seguidores que (según los productores) esperan ver en sus películas los clásicos elementos de la comedia romántica que acaben, como no, desembocando en el clásico, esperado y catártico "happy end".
2.- Que los productores de sus filmes no acaban de creérselo.
Por estas dos razones, precisamente, el filme tras un prometedor arranque acaba deviniendo en un titubeante producto indefinido, navegando entre el tono cómico y el dramático sin ningún tipo de fluidez y/o lógica argumental. Por un lado, hay que explotar la recien estrenada vena dramática de la Bullock (que, para mi sorpresa, está esplendida) pero, por otra parte, hay que complacer a sus seguidores que (según los productores) esperan ver en sus películas los clásicos elementos de la comedia romántica que acaben, como no, desembocando en el clásico, esperado y catártico "happy end".
CHRIS TUCKER




