Un grupo de personas visita una isla en una gira promocional organizada por una inmobiliaria que quiere venderles terrenos de su urbanización "Costas de Ensueño". Pero resulta que la isla está poblada de hormigas gigantes, resultado de una mutación generada por su contacto con los desechos de una central nuclear.
Crítica
Puntuación del crítico: 8
Otra simpática peli de gigantismo dirigida por el experto Bert I. Gordon. Para algunos puede que sea un bodrio, pero para mi es un pequeño clásico de insectos gigantes (en este caso las hormigas). Aceptables fx artesanales, algo de gore y una Joan Collins que hoy todavía se estará preguntado que hacía metida en esta peli. Es interesante ver como es la multivisión de las hormigas y tambien la escena donde las hormigas van entrando al almacen con esa montaña de azúcar. Recomiendo tambien "El Alimento de los Dioses" del propio Bert I. Gordon.
Tom Savini
Ficha de Película enviada por Tom Savini el 25 de Octubre de 2004
Se trata de una película de obligado visionado para todos aquellos que adoran las historias de animales o en este caso insectos de gran tamaño. Su duración es muy corta, por lo que no se te hará muy larga, aunque debes saber que se trata de un film que, en algunas partes, y sobre todo debido a los años que cuenta la cinta, se puede hacer algo pesada, sobre todo porque en esta época se hace absurdo algunas imágenes, sin embargo, para apreciar el arte de aquel entonces, debes verla junto con otras del mismo director ya que tiene un buen repertorio con también animales grandes.
Una producción AIP (American International Pictures) encargada al "rey del gigantismo" Bert I. Gordon (EL ALIMENTO DE LOS DIOSES). Como en todas las películas de este director, las intenciones distan mucho de los resultados finales, principalmente por falta de presupuesto de sus producciones y por el poco ingenio de puesta en escena para superar este handicap. No ofrece ninguna novedad reseñable (¿Tenemos todos frescos CUANDO RUGE LA MARABUNTA o SUCESOS EN LA IV FASE?), más bien lo contrario: efectismo ultrasobado y halitosis narrativa. Joan Collins, en un trabajo puramente alimenticio, se preocupa más por no despeinarse que de huir del ejército de gigantescas hormigas de gomaespuma. Poca cosa.