Una vida en directo.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico8Aunque sus primeros trabajos cinematográficos se remontan a los años 80, no fue hasta la llegada de "Ace Ventura, Detective de Mascotas" cuando Carrey logró abandonar el anonimato y darse a conocer al gran público. El problema fue que, no sólo se encasilló con la correspondiente continuación, sino que se encasquetó el San Benito de mamarracho. Con "Dos Tontos muy Tontos" la cosa tampoco fue a mejor, siendo muchos los críticos que la definieron como "la imbecilidad perfecta para el imbécil perfecto". En consecuencia, Carrey se granjeó fama de anormal, dando lugar a opiniones pésimas.
Sin embargo, gracias a "El Show de Truman" la situación cambió radicalmente. Por un lado, fue una película que aportó un soplo de aire fresco al trillado mercado cinematográfico del momento. Por otro, supuso un balón de oxígeno para la errante carrera de Carrey, a la par que le permitió dar un guantazo sin manos a todos aquellos que le acusaban de no saber actuar. Jim demostró tener sus momentos de genialidad (lástima que no sean muchos) dando vida a un pobre diablo manipulado por todos. Si bien es de justicia reconocer que el éxito de esta producción no se debió únicamente a Carrey. La historia es buena, tiene un ritmo narrativo constante y está interpretada por un plantel de actores que saben trabajar. Ed Harris lo hace realmente bien y los secundarios son una auténtica joya de la manipulación.
Además, "El Show de Truman" tuvo el mérito de poner sobre el tapete la perversidad, sordidez y crueldad de la sociedad para con sus congéneres. Y es que si hay alguien más cruel que Ed Harris y los secundarios, que duda cabe, son los propios espectadores.
En resumen: Gran historia, buenos diálogos, buenos actores y un férreo control directivo sobre los excesos de Carrey. Así sí.











