La guerra en la Tierra Media ya ha comenzado.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico8Desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, y al igual que la anterior entrega, se trata de un título realmente interesante y atractivo.A fin de cuentas, hasta el estreno de estas películas, los mejores especímenes cinematográficos pertenecientes al género de "espada y brujería" que existían eran "Willow" y "Conan, el Barbaro".
Tras el salto a la gran pantalla de las obras de Tolkien, no cabe duda de que las dos producciones reseñadas han quedado relegadas a puestos secundarios.
Centrándonos ya en la película, ésta cuenta con unas interpretaciones realmente convincentes que facilitan tanto la identificación con los personajes como la rápida inmersión en la historia.
La música, al igual que en la anterior entrega, sensacional.
Los combates, sin duda alguna, son otro de los alicientes, pues tienen la innegable capacidad de transmitir una gran fuerza y un vigor guerrero sin igual.
Y, por supuesto, los FX digitales realizan una labor muy acertada, en tanto que están al servicio de la historia (¡nunca al revés!).
Sin embargo, al igual que en la primera parte, esta nueva película adolece de dos males que, no sólo no han sido corregidos, sino incrementados.
El primero es el abuso de los vuelos panorámicos.
Ya en la primera obra se empleaban tales secuencias para ofrecer una imagen gigantesca, mastodóntica e inconmensurable de "La Tierra Media".
Paisajes enormes, llanuras interminables y mareas de ejércitos.
Las primeras veces resultaron ser muy efectivas, dando una sensación impresionante de acongoje y épica.Sin embargo, conforme el metraje de la primera producción fue avanzando, Peter Jackson se volvió insistente con la misma técnica.
En esta segunda película Jackson, no sólo vuelve a bombardearnos con vistas y vuelos rasantes, sinó que los ha aumentado en cantidad.
Ello denota cansancio y falta de imaginación.
El segundo mal es la música.
Aunque maravillosa y digna de ser escuchada infinidad de veces, a Peter Jackson le encanta usar las fanfarrias pomposas para recordarnos una y otra vez lo fantástico y colosal que es "El Señor de los Anillos".
Si en "La Comunidad del Anillo" usó en exceso de tal recurso, ahora vuelve a pecar otra vez de lo mismo.
Se evidencia por tanto la fascinación del director por la obra de Tolkien en general y "La Tierra Media" en particular, pero resulta un tanto pesado que nos lo recuerde cada pocos minutos de metraje.
Jackson demuestra así la naturaleza reincidentemente tropezona del ser humano con las piedras, en tanto que vuelve a caer en el mismo error que en la primera parte.Lo preocupante es que ahora el golpe ha sido más notable.
En resumen: Segunda y muy buena continuación de la anterior entrega (cinematográficamente, claro está), que empieza a arrojar luz acerca de las limitaciones de Peter Jackson a la hora de dirigir.













