Katsu
desde Madrid
, España
Miércoles, 22 de Octubre de 2003 a las 20:45
Una grandísima película, que desde su espectacular y trepidante arranque, hasta el último minuto de sus casi dos horas y cuarto de duración, engancha al espectador irremediablemente. Desde luego hay que advertir que no es una película infantil, a pesar de ser de animación (hay que desterrar de una vez por todas ese tópico), debido a la complejidad de su argumento. También por sus escenas de violencia; no muchas, pero bastante brutales.
Su primera hora de metraje, en la que se van introduciendo los personajes y se desarrolla la parte principal de la historia, es sencillamente magistral, creo que por sí sola justifica el visionado de la película. Sin embargo, en su segunda mitad, el guión poco a poco va centrándose en las secuencias de acción, un poco a trompicones. La batalla entre los humanos y los jabalís resulta algo confusa, y el final, aunque espectacular a más no poder, me parece bastante forzado. Esto hace que mi valoración final baje un poco, pero no impide que siga calificándola de obra maestra; como ya he dicho, es más que suficiente con la primera parte para que el conjunto de la película merezca esta calificación.
A destacar la gran belleza de sus decorados, algunos de ellos (como los del bosque) auténticas obras de arte, y la perfección con la que los efectos por ordenador se integran con la animación tradicional, su presencia apenas se nota y eso es algo muy de agradecer. Y naturalmente, otro de sus puntos fuertes es su extraordinaria e inolvidable banda sonora, quizás la mejor que he oído nunca, compuesta, cómo no, por el maestro Jô Hisaishi.
Conclusión: Mononoke Hime se ha convertido por derecho propio en una de mis películas preferidas. Absolutamente imprescindible. Creo que, junto con El viaje de Chihiro y Porco Rosso, conforma el gran trío de obras maestras del Studio Ghibli (a las que se podría añadir quizás La tumba de las luciérnagas y seguramente alguna obra más del estudio, aún no las he visto todas) que puede decirse que son de visión obligada para cualquier cinéfilo que de verdad se precie de serlo.
Le doy un 9 sobre 10.