es divertido, es breve, es un ejercicio de mimetismo (o eso dice Crichton, pues nunca he leído una crónica árabe del siglo X dC) y sobre todo es una ingeniosa variación del poema de Beowulf que busca la plausibilidad, especulando sobre si el monstruoso Grendel fuese en realidad una tribu de hombres salvajes (¿quizás Neandertales?). Se lee del tirón. Ideal para el metro, tren o bus.
Correcta y divertida novela de Chrichton en la que el autor se marca un homenaje al Beowulf y a las sagas nórdicas al que hace pasar por crónica de sucesos reales (algo habitual en más de una novela de Crichton, en cuyos prólogos iniciales siempre da a entender que la ficción que vamos a leer sucedió)