Waster
desde Madrid
, España
Sábado, 20 de Octubre de 2007 a las 17:30
Tras su revisión:
un thriller fantástico común y corriente en muchos sentidos, ciertamente vulgar como señala Piripi, con una violencia efectista que por momentos llega a ser ridícula (como en esa horterada violenta y autocomplaciente de duelo final).
En su mediocre desarrollo, encontramos, no obstante, repuntes y secuencias de indudable interés: el origen de los Scanners, su marginalidad, su destino de ser utilizados por una u otra organización con fines éticamente discutibles. Me quedo con la escena en que el protagonista, quizás el único personaje auténticamente honesto y limpio de la película, descubre el verdadero uso del medicamento, a la par que Kim es explorada por un embrión. Esas dos secuencias paralelas son de los escasos momentos en que sentí veradera inquietud.
Me gusta, por otra parte, el hecho de que la peli no esté encarada en una lucha de buenos contra malos, sino que sea una guerra de organizaciones con fines de control político-económico (en un mundo en que la economía domina el mundo político), y en medio de ello se encuentra Cameron, intentando encontrar un lugar, una explicación y una salida. Finalmente, de ser un mero instrumento político, encontrará la liberación y la redención en su sacrificio. Todas esas ideas, aunque siempre presentes de alguna u otra forma en sus pelis, aparecerán desarrolladas muchísimo mejor en Videodrome, de manera más seria y madura.
Esas reflexiones acerca del poder, de la inescrutabilidad de los manos que mueven los hilos del mundo, son lo más interesante de la peli. Una pena que estén diseminadas y Cronenberg ponga en un primer plano los ires y venires del protagonista, con una clara filiación con el cine de espionaje, y que prefiera poner en primer plano las cabezas explotando, malformaciones y explosiones (todo ello estéticamente muy envejecido: consecuencias del efectismo barato) antes que desarrollar más ampliamente su curiosi ideario. De todas maneras, tiene unas pocas escenas que, como poco, resultan curiosas.
Mención aparte a la machacona y hortera musiquilla que suena cada vez que a los Scanners se les empieza a ir la olla.