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| el guardian ciego
-- Jueves, 25 de Mayo de 2006 a las 13:04.
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El libro me pareció una basura literaria, eso sí, moderadamente entretenida; la película, en mi opinión, es una superproducción hollywoodiense (en la acepción más peyorativa que acarrea el término) igualmente entretenida... pero nada más. Como adaptación me pareció, si bien no milimétrica, sí muy fiel (de la basura no se puede sacar petroleo...); por ello no entiendo a aquellas personas que alaban el libro y critican la película o viceversa, aunque allá cada uno. La factura del film es correcta, siendo la B.S.O (buena, no genial) tal vez lo más destacable. La narración muy aséptica sin atisbo de emoción y algo apresurada en unas partes (sobre todo al principio, en el Louvre, cuando los protagonistas resuelven 3 o 4 acertijos complicadisimos en unos pocos minutos a la primera conjetura) y acelerada en otras (los últimos 30-40 minutos son muy pesados y están alargados innecesariamente). En el terreno interpretativo Tom Hanks, al que considero gran actor, efectivamente está totalmente soso y carente de personalidad; empero, no alcanza el grado de patetismo actoral de la (en esta ocasión) horripilante Audrey Tatou (me pueden caer hostias por decir esto...); Ian McKellen lo hace realmente bien, aunque opino que su personaje es muy agradecido. La palma para mí se la lleva Paul Bettany que consigue hacer un Silas creible (partiendo de la base de que es un personaje muy inverosimil), enigmático y con carisma (tal vez carisma no sea la palabra más adecuada). La presencia de gente como Jean Reno o Alfred Molina no va mucho más allá del cameo. Un bonito envoltorio para una nimiedad. Sin embargo, si dejas a un lado sus desmedidas pretensiones y asistes a su proyección con la única expectativa del entretenimiento palomitero, tal vez no salgas decepcionado.
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